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Alerta económica: remesas superan inversión extranjera en Colombia por primera vez en 20 años

Fuente: El Colombiano - Negocios
Alerta económica: remesas superan inversión extranjera en Colombia por primera vez en 20 años
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Por primera vez desde 2004, Colombia recibió más dinero de sus ciudadanos en el exterior que de inversionistas extranjeros. Las remesas llegaron a 13.098 millones de dólares mientras la inversión extranjera cayó a 11.469 millones. La minería perdió el 95% de su inversión foránea y el sector manufacturero cayó 43%, lo que expertos advierten significa menos empleos y menor crecimiento económico para el país.

Por primera vez en dos décadas, las remesas que envían los colombianos desde el exterior superaron a la inversión extranjera que ingresa al país. El 2025 marcó un hito: mientras el Banco de la República registró 13.098 millones de dólares en remesas, la inversión extranjera directa apenas alcanzó 11.469 millones, una cifra que no se veía desde 2004 cuando ambos flujos de dinero eran prácticamente iguales.

Lo preocupante no es solo que las remesas ganaron, sino cómo cayó la inversión extranjera. Comparada con 2024, bajó 16,1 por ciento. Pero si se mira hacia atrás hasta 2022, cuando Colombia recibió su máximo histórico de 17.182 millones de dólares en inversión extranjera, el retroceso acumulado es devastador: 33,2 por ciento en apenas tres años.

Camilo Pérez, gerente de investigaciones económicas del Banco de Bogotá, resumió el problema: "El resultado de la IED da cuenta de que el país es cada vez menos interesante desde la perspectiva de la inversión extranjera", y agregó que "existe un cambio en las condiciones de atractivo desde diferentes frentes económicos, pero también desde el punto de vista de la estabilidad jurídica y de las reglas de juego". En otras palabras, los empresarios globales están apostando menos por Colombia.

El golpe más brutal vino de la minería. El sector que antes atrae miles de millones de dólares en inversión extranjera colapsó: pasó de recibir 3.442 millones en 2023 a apenas 159 millones en 2025, una caída de 95,4 por ciento. Carolina Soto, excodirectora del Banco de la República, fue directa: "Básicamente desapareció la inversión extranjera directa en este sector", asociando esto al rechazo del Gobierno hacia la minería extractiva. La industria manufacturera también sangró, cayendo 42,8 por ciento en el mismo período.

Lo que atemoriza a los economistas es lo que esto significa en la vida cotidiana. María Claudia Lacouture, presidenta ejecutiva de AmCham Colombia, lo dijo sin rodeos: "En una región que compite por el mismo capital, la confianza se mide en dólares que entran: el costo lo pagan los ciudadanos con menos empleo y menor crecimiento". Cuando los inversionistas se van, las empresas no invierten, no abren nuevas plantas, no contratan trabajadores.

Las remesas, por su parte, crecieron 10,5 por ciento. Pero esto tampoco es causa de celebración. Pérez advierte que este aumento podría reflejar simplemente más colombianos en el exterior, muchos de los cuales emigraron porque en el país no encontraban oportunidades económicas. Soto complementó la explicación: la mejora también responde a mayores ingresos de trabajadores colombianos afuera, especialmente en Estados Unidos y Europa, gracias a políticas de apoyo implementados después de la pandemia.

Aquí está el nudo del problema: remesas e inversión extranjera no son lo mismo. Como explicó Soto, "la IED jalona la inversión en sectores productivos y el crecimiento de mediano plazo, mientras que las remesas impulsan principalmente el consumo de los hogares y el gasto de corto plazo". Una cosa crea empleos duraderos, infraestructura, empresas. La otra sirve para que las familias coman hoy, pero no construye futuro económico. Que superen las remesas a la inversión extranjera es más que un dato: es una seña de alarma sobre la estructura económica de Colombia. El país depende cada vez más de dinero que llega por migración y cada vez menos de capital productivo que genera empleo masivo. El desafío ahora es recuperar la confianza de los inversionistas en un mercado global donde todos compiten por los mismos dólares.

Fuente original: El Colombiano - Negocios

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