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Acoso escolar en Colombia se triplica en tres años, con alarmante aumento en casos suicidas

Fuente: El Tiempo - Vida
Acoso escolar en Colombia se triplica en tres años, con alarmante aumento en casos suicidas
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Un análisis del Laboratorio de Economía de la Educación de la Universidad Javeriana encontró que los casos de problemas de convivencia escolar reportados en colegios colombianos crecieron 206% entre 2022 y 2025, pasando de 3.496 a 10.695 situaciones. Lo más preocupante es que los casos con ideación suicida aumentaron 233% en el mismo período. Los investigadores advierten que aunque parte del crecimiento puede deberse a mejor reporte de los colegios, también evidencia que la violencia real está aumentando.

Las escuelas colombianas enfrentan una crisis de convivencia que va en aumento. Según un nuevo análisis del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Pontificia Universidad Javeriana, los colegios reportaron casi tres veces más casos de problemas de convivencia en 2025 que en 2022. Las cifras del Sistema de Información Unificado de Convivencia Escolar (Siuce) del Ministerio de Educación pasaron de 3.496 situaciones en 2022 a 10.695 en 2025, lo que representa un crecimiento de 206% en apenas tres años. El aumento fue particularmente notorio en el último año, cuando se sumaron 2.865 casos nuevos.

Lo que más alarma a los investigadores es lo que ocurre dentro de esos números. Los casos en los que hay ideación suicida (pensamientos o planificación de quitarse la vida) crecieron 233% entre 2022 y 2025, llegando a 407 registros en el último año. Para el LEE, este hallazgo "plantea un reto urgente para la política pública en materia de salud mental y convivencia escolar". El aumento sugiere que muchos estudiantes están experimentando problemas emocionales severos vinculados al acoso y la violencia en las escuelas.

Los expertos del LEE proponen dos explicaciones posibles para este crecimiento, y probablemente ambas sean correctas. La primera es que el sistema educativo está mejorando: más colegios reportan situaciones, los orientadores están mejor capacitados y hay mayor conciencia sobre el acoso. La segunda es que la violencia efectivamente está aumentando o que situaciones que antes se ocultaban ahora se visibilizan. Un dato sugiere que la segunda explicación es la dominante. Los casos más graves (Tipo III, que involucran presuntos delitos) pasaron de representar 39,4% del total en 2022 a 43,2% en 2025. Si el crecimiento fuera solo un mejor reporte de casos leves, lo esperado sería lo contrario. El hecho de que los casos graves aumenten más proporcionalmente indica que la escuela está captando situaciones realmente más violentas, no solo mejorando su capacidad administrativa.

Las niñas concentran el 60,1% de los casos, una proporción que se mantiene constante durante todo el período. Los investigadores atribuyen esto a dinámicas de género estructurales. Las formas de violencia que más las afectan —agresión relacional (insultos, exclusión), violencia sexual y ciberbullying— suelen ocurrir en espacios privados donde es más difícil documentarlas. Los grados sexto, séptimo y octavo concentran el 44,9% de los reportes, con una edad promedio de 13 años. Sin embargo, el problema no empieza en la adolescencia: primero y segundo grado registran 1.656 casos combinados. La violencia física es la más reportada con 52% de los casos, seguida de agresión relacional (20%), agresión verbal (12%) y ciberbullying (8%).

El ciberbullying es un fenómeno en expansión que preocupa especialmente a los investigadores. Entre 2022 y 2025 creció 185% hasta alcanzar 2.192 casos reportados. A diferencia de otras formas de agresión, este "trasciende el espacio escolar, no se limita a horarios y amplifica sus efectos en el tiempo y el entorno digital". Las niñas son sus principales víctimas, representando 74,2% de estos casos. Entre los disparadores más frecuentes están la discriminación por aspecto físico, la discriminación por género y los conflictos de pareja. Los investigadores también identificaron 40 casos de sexting (difusión no consensuada de imágenes íntimas), señal de que nuevas formas de violencia digital apenas se están reconociendo en el sistema. "El hecho de que existan pocos registros no significa que el fenómeno sea reducido, sino que apenas se está empezando a reconocer y reportar", advierten.

Sin embargo, las cifras del Siuce apenas capturan una fracción de lo que ocurre realmente. La comparación con Bogotá lo ilustra claramente. Mientras el sistema nacional reportó 10.695 casos en 2025, el sistema de alertas de la capital registró 38.765 situaciones ese mismo año, a pesar de que Bogotá concentra apenas el 12% de la matrícula escolar nacional. Pero lo paradójico es que Bogotá prácticamente no transfiere datos al Siuce: en el período 2020-2025 solo aparecen 33 casos de la capital. La diferencia es aún más dramática con la ideación suicida: Bogotá reportó 9.588 casos mientras el Siuce nacional reportó 407. Esto sugiere que el sistema nacional opera muy por debajo de su capacidad real. Los mismos estudiantes colombianos lo confirman. Según las pruebas PISA 2022, el 23% de los estudiantes del país declara ser víctima de acoso regular o permanente, diez puntos por encima del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Con más de ocho millones de estudiantes en el sistema oficial, esa proporción equivaldría a cerca de 1,8 millones de casos anuales. La brecha entre lo que el Estado mide y lo que los estudiantes viven sigue siendo uno de los problemas más urgentes por resolver.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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