Acordeones jóvenes iluminan el martes del Festival Vallenata con esperanza y tradición
Valledupar vivió este martes 28 de abril la jornada dedicada a los acordeoneros y piloneras infantiles y juveniles de la edición 59 del Festival de la Leyenda Vallenata. Los escenarios de La Pedregosa y Los Algarrobillos acogieron competencias de son y puya, mientras que la tarde brilló con el desfile de piloneras que mostró la vitalidad de la danza tradicional. La jornada reafirmó que el relevo generacional del vallenato está en buenas manos.
Valledupar se despertó este martes 28 de abril al son de acordeones jóvenes que llenaron la ciudad con ese ritmo que es mezcla de nostalgia y alegría. La edición 59 del Festival de la Leyenda Vallenata entró en una de sus etapas más emotivas, aquella donde se pueden ver los talentos que van a llevar la música vallenca hacia el futuro. Los escenarios locales recibieron a niños, jóvenes y aficionados dispuestos a demostrar su destreza con el acordeón.
Desde las ocho de la mañana, el Centro Recreacional La Pedregosa fue el epicentro de la acción. Allí se desarrollaron las competencias de Acordeón Infantil y Acordeonera Menor, donde los participantes debieron interpretar son y puya. Estos dos aires del vallenato son de los más complicados: exigen velocidad, cadencia y una precisión que solo logran los músicos más preparados. En el Parque Los Algarrobillos continuó la fiesta con la categoría de Acordeonera Mayor, donde las mujeres compitieron en paseo y merengue, mientras que los acordeoneros aficionados enfrentaban el reto del son y la puya.
Pero la tarde trajo su propio espectáculo. Desde el Parque El Viajero partió a las dos de la tarde el Desfile de Piloneras Infantil y Juvenil rumbo a la glorieta Mi Pedazo de Acordeón. Miles de niños y jóvenes llevaban en sus movimientos la danza tradicional que representa la identidad vallenca, la misma que sirve como preámbulo para que el festival siga escribiendo su historia. Vale recordar que esta edición rinde homenaje especial al legado de Rafael Orozco, Israel Romero y el Binomio de Oro de América.
Lo que se vio en los escenarios fue claro: la generación que viene tiene preparación excepcional. Aunque las pruebas de este martes con los ritmos más exigentes fueron el verdadero test para los concursantes, quedó evidente que el relevo generacional no va a dejar caer la antorcha del vallenato. La ejecución de una buya bajo la presión del jurado es cosa de pocos, pero esos pocos estaban en Valledupar.
Así, la capital mundial del vallenato consolidó una jornada más que demostró por qué este festival sigue siendo el evento folclórico más importante de Colombia. Asistir a los escenarios de los más jóvenes es la mejor manera de entender que la música que heredaron sus abuelos seguirá sonando fuerte en los años que vienen.
Fuente original: Noticias Valledupar

