A diez días de las urnas: encuestas en disputa mientras De la Espriella y Valencia luchan por segunda vuelta

La carrera presidencial se define entre Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, ambos buscando llegar a segunda vuelta contra Iván Cepeda. Pero las encuestas, herramientas clave para el "voto útil", están en crisis: la firma GAD3 se retiró por exigencias legales imposibles, y Atlas Intel enfrentó intentos de censura. Expertos advierten que la nueva ley de encuestas ha generado diferencias grandes entre medidores y abre espacio a fuentes de información cuestionable que confunden a los votantes.
Faltan apenas diez días para que los colombianos voten en la primera vuelta presidencial, y la tensión está al máximo. En la derecha, todo se reduce a una lucha cerrada entre Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia para definir quién enfrenta a Iván Cepeda en la segunda ronda. Ambos candidatos cuentan historias muy similares a la de 2022, pero los números los pintan de manera diferente. Y aquí es donde entran las encuestas, esas herramientas que supuestamente nos ayudan a entender hacia dónde va el voto, pero que hoy están generando más confusión que claridad.
La crisis es real. GAD3, una de las encuestadoras más prestigiosas del mundo, decidió simplemente retirarse de Colombia porque cumplir con la nueva ley de encuestas se hizo imposible. La firma española explicó que la ley les pide demostrar "que cada ciudadano tuvo una probabilidad cierta y cuantificable de ser seleccionado para el estudio", algo que en la práctica no existe. No todas las personas tienen el mismo acceso, la misma disposición a contestar, hay zonas de difícil acceso por inseguridad, y hasta una urbanización cerrada puede ser una barrera. Se trata, en el fondo, de un requisito que suena bonito en teoría pero que es imposible de cumplir en un país como Colombia.
Mientras tanto, Atlas Intel también enfrentó presiones. La magistrada Fabiola Márquez, del CNE, ordenó suspender sus encuestas después de que la Comisión Técnica concluyera que una de sus mediciones era técnicamente un sondeo, no una encuesta electoral. Pero la revista Semana, que publica esos números, interpuso un recurso y la suspensión se levantó. Para primera vuelta sí podrá haber encuestas de Atlas, aunque muchos acusaron a Márquez de intentar censurar información que favorecía a De la Espriella. En la última publicación de Atlas, el 15 de mayo, De la Espriella sacaba 32,9 por ciento frente al 16,7 por ciento de Valencia.
Pero ¿de verdad importan las encuestas? Gustavo Duncan, profesor de Ciencia Política de la Universidad Eafit, señala que "los resultados son muy diferentes entre sí", lo que genera desconfianza. Invamer, por ejemplo, le dio a Cepeda un 44 por ciento, notoriamente diferente de otros medidores. Duncan también advierte que "la idea de no permitir a Atlas Intel tiene que ver con incidir en los votantes", y considera que el retiro de GAD3 es grave porque eran "encuestadoras internacionales con prestigio a nivel mundial". Para él, el escenario ideal sería que "todas las encuestadoras operaran; es un debate profundo que tiene que hacer la sociedad colombiana porque ahí está en juego la libertad de expresión y el nivel de certeza".
Ricardo Ruiz, politólogo de la Universidad Nacional, explica que aunque "las encuestas se puedan equivocar dentro de márgenes menores a 10 puntos, son un instrumento importante para el voto útil". El problema es que la nueva ley obligó a los encuestadores a cambiar sus métodos de muestreo sobre la marcha, lo que resultó en "menor precisión y mayores diferencias entre una y otra". Ruiz advierte que el retiro de GAD3 muestra cómo la ley generó exigencias que encuestadoras sin metodología presencial no podían cumplir. Y hay otro riesgo: ante la crisis de confianza, ganan terreno fuentes de información cuestionables como Polymarket (que funciona con apuestas) y CELAG (que no reporta ante el CNE), que "confunden más al ciudadano y profundizan el sesgo cognitivo de los votantes", es decir, que la gente comparta un número porque favorece a su candidato, no porque crea que sea verdadero.
La historia se parece a la de hace cuatro años, pero con un giro. En 2022, Gustavo Petro lideraba la izquierda como hoy lo hace Cepeda. En la derecha había dos candidatos dividiendo votos: Federico Gutiérrez (con apoyo de partidos tradicionales, similar a Valencia hoy) y Rodolfo Hernández (el "outsider" que llegó sin el respaldo oficial, como De la Espriella ahora). En las encuestas de ese entonces, quien iba ganando era quien tenía apoyo de los partidos. Pero pasó Hernández, quien perdió contra Petro. Hoy la película se invierte: es De la Espriella quien ha liderado hasta ahora. Lo que aún está oscuro es si Valencia sigue subiendo mientras él se estanca, o al revés.
Fuente original: El Colombiano - Colombia