50 jóvenes rurales de Puerto Libertador terminan formación técnica en minería gracias a proyecto El Alacrán

Un grupo de 50 jóvenes de zonas rurales de Puerto Libertador completó su formación técnica en operación de maquinaria pesada para minería, con apoyo del proyecto de cobre El Alacrán y el SENA. La iniciativa es histórica porque llevó educación certificada directamente a comunidades apartadas que enfrentaban barreras económicas y de distancia. Lo más destacado es la participación de mujeres, que representaron el 86 por ciento de los aprendices en la técnica de minería.
En Puerto Libertador acaba de cerrarse un ciclo importante para 50 jóvenes rurales que durante 15 meses se prepararon en técnicas de operación de maquinaria pesada enfocadas en excavación y minería a cielo abierto. El logro no sería tan relevante si no fuera porque estas comunidades rurales del sur de Córdoba prácticamente no tenían acceso a este tipo de formación certificada. Gracias a una alianza entre el proyecto minero El Alacrán y el SENA, por primera vez la educación técnica especializada llegó directamente a territorios que durante años estuvieron limitados por razones económicas, de transporte y geografía.
Lo que resulta particularmente significativo es la presencia femenina en estos programas. En la técnica de minería a cielo abierto, las mujeres representaron el 86 por ciento de los aprendices. Eso marca un punto de quiebre importante en territorios rurales donde el acceso a educación técnica especializada ha sido históricamente cerrado y masculinizado. Estas jóvenes ahora tienen en sus manos herramientas que antes les parecían inalcanzables.
La alianza entre CMH Colombia, empresa responsable del proyecto El Alacrán, y el SENA arrancó en 2022 con un objetivo claro: reducir la brecha educativa en el sur de Córdoba. Desde entonces, han logrado sumar cerca de 800 participantes entre programas técnicos, cursos complementarios y certificaciones por competencias. No es solo una cifra, es el reflejo de puertas que se abrieron en comunidades donde antes no había prácticamente ninguna oportunidad.
Durante el acto de cierre, representantes de la compañía resaltaron cómo la formación técnica fortalece las capacidades locales y abre nuevas opciones de desarrollo para estas comunidades. El reconocimiento fue mutuo: aprendices, docentes, líderes comunitarios e instituciones hicieron un acto especial para la compañía por impulsar capacitación en un territorio donde acceder a educación técnica había sido casi un lujo.
Fuente original: Chicanoticias