260 denuncias de acoso sexual en medios colombianos: el silencio que protege a los poderosos

Doscientos sesenta casos de acoso y abuso sexual contra mujeres periodistas fueron documentados por el movimiento "Me Too" y el Ministerio del Trabajo en los principales canales del país. El 80 por ciento de los casos ocurrió en televisión, donde figuras consolidadas abusaban de su poder frente a practicantes y periodistas en inicio de carrera. Los testimonios revelan un patrón sistemático: acoso en ascensores, salas de edición y hasta en plena oficina, todo sin consecuencias para los acosadores. Las autoridades advierten que existen protocolos que no funcionan en la práctica.
En las sombras de las salas de edición, en ascensores que se detienen entre pisos y en reuniones a puerta cerrada, ocurrieron algunos de los casos más graves. Pero también bajo las luces de los sets, con cámaras rodando y gente presente, sin que nadie levantara la voz para detener lo que pasaba. Esos son algunos de los hallazgos que quedaron tras analizar doscientos sesenta denuncias de acoso y abuso sexual contra mujeres periodistas en Colombia.
El movimiento "Me Too" (conocido localmente como "Yo te creo, colega") coordinó el análisis de estas denuncias junto con información recopilada por el Ministerio del Trabajo durante visitas a los principales medios de comunicación del país. Los números son contundentes: el 80 por ciento de los casos se concentró en televisión, el 15 por ciento en prensa escrita y apenas el 5 por ciento en radio y plataformas digitales. Lo que une todos estos testimonios es un mismo factor: el abuso de poder. Quienes acosaban eran figuras establecidas, "vacas sagradas" del medio, mientras que las víctimas eran en su mayoría practicantes o mujeres que apenas comenzaban sus carreras. "Era mi primera oportunidad", repetían algunas. "Creí que era el orden natural de las cosas en el medio", decían otras.
Caracol Televisión concentró el mayor número de denuncias con 78 casos (64 por acoso laboral y 14 sexual), seguida por RCN con 52 casos. Red+, RTVC, Canal Capital y Canal 13 registraron entre 10 y 24 casos cada una. El Ministerio del Trabajo alertó sobre un problema grave: "existen protocolos y comités de atención a víctimas, pero no necesariamente funcionan en la práctica para prevenir, investigar o sancionar los casos".
Los relatos que emergieron son desgarradores. Catalina Botero tenía 15 años cuando fue engañada con la promesa de un programa propio. Lo que sucedió en esa cita tardó años en nombrar. Años después, como periodista, se enteró de que el mismo fotógrafo había abusado de otra menor, obligándola a desnudarse para tomar fotos. "Sentí el peso exacto de mi silencio de los quince años", recordó. Cuando la policía allanó el estudio, encontró más de 89 discos duros con contenido explícito de menores que era comercializado en el exterior. El fotógrafo fue encarcelado, pero el daño ya estaba hecho.
Botero también enfrentó violencia dentro de las redacciones: mensajes sexuales, insinuaciones constantes y, cuando rechazó avances, represalias públicas. "Me llamaron proxeneta, prostituta y hasta que vendía a menores de edad. Tuve que dejar Medellín", contó. Hoy reflexiona sobre lo que calló durante años: "El silencio no protege. Solamente pospone".
Juanita Gómez tardó más de una década en nombrar lo que vivió en 2015 en un ascensor en Chile durante un cubrimiento internacional. Un colega con mayor trayectoria intentó besarla de manera abrupta. Ella lo empujó varias veces, pero guardó silencio. Durante años lo minimizó, pensando que era parte del ambiente. Su testimonio también expuso cómo las mujeres periodistas enfrentan cuestionamientos constantes sobre su mérito: "¿tú crees que lo que tienes es porque eres linda? Si encajas en un estándar de belleza, te quitan el mérito y si no encajas, te cuestionan el lugar. Nunca ganas, nunca es suficiente, nunca es por tu preparación".
Los patrones se repiten en decenas de denuncias anónimas. Entrevistas que resultaban ser pretextos para encuentros a solas, ofertas de empleo con condiciones implícitas ("debía portarme bien"), besos forzados en medio de jornadas de trabajo, nalgadas en la oficina frente a jefes que no reaccionaban, insultos públicos sin consecuencias. En algunos casos, las víctimas relatan cómo intentaron denunciar pero recibieron respuestas que cerraban cualquier puerta: "Es uno de los protegidos del canal. Ya varias lo han denunciado y no pasa nada".
Las lideresas de la campaña —las periodistas Juanita Gómez, Paula Bolívar, Laura Palomino, Catalina Botero y Mónica Rodríguez— ahora exigen que las autoridades actúen. El Ministerio del Trabajo anunció que visitará otros medios en los próximos meses. Pero mientras tanto, el elemento que aparece en casi todos los testimonios permanece: la ausencia total de consecuencias. "No hubo sanción. No pasó nada", es la frase que resume el silencio protector que ha rodeado a los acosadores durante años.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

