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Yuca, plátano y mazorca suben de precio en el Atlántico, pero no hay desabastecimiento

Fuente: El Tiempo - Colombia
Yuca, plátano y mazorca suben de precio en el Atlántico, pero no hay desabastecimiento
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La crisis invernal en Córdoba ha disparado los precios de productos básicos en la mesa costeña como yuca, plátano y mazorca, afectando especialmente a familias de bajos ingresos. Sin embargo, las centrales mayoristas mantienen un flujo estable de carga diaria que evita el desabastecimiento total. Un efecto poco visible pero importante es que muchos vendedores informales han dejado de comprar en la plaza, concentrando más compradores en las bodegas.

La lluvia en Córdoba ha tocado fondo en el fogón barranquillero. La yuca mojada que llega con vida útil acortada, el plátano hartón con precios que rondan los 1.800 pesos cuando antes se movía en 1.600, y la mazorca criolla con variaciones constantes son la cara visible de una crisis invernal que ha golpeado las despensas del Atlántico. No se trata solo de productos del mercado: estos alimentos son pilares de la identidad costeña, la base de bollos, carimañolas, arepas y sopas que cada día llegan a miles de mesas.

La inundación de más de 27.000 hectáreas de cultivos en Córdoba ha mermado la oferta y encarecido el transporte. Eso ha encendido las alarmas tanto en las plazas como en los hogares. Pero hay un respiro importante: según los reportes de la Gran Central de Abastos del Caribe (Granabastos), no hay desabastecimiento generalizado. La plaza mantiene un flujo estable de entre 790 y 1.000 toneladas diarias, una resiliencia posible gracias a la red de 14 centrales que alimentan la región y al crecimiento del 17 por ciento que lograron en 2025.

El panorama es mixto si se mira más allá de estos tres productos. Mientras yuca, plátano y mazorca presionan al alza, el huevo y el queso reportan bajas del 13 al 14 por ciento. Eso significa que, aunque la carne sube entre 1.000 y 3.000 pesos en algunos cortes, el huevo vuelve a posicionarse como proteína accesible. En lo nacional, papa, durazno y pera importada tienden a la baja, mientras que rábano, curuba y arveja verde presionan al alza.

El golpe real está en los hogares con presupuesto apretado. Cuando suben estos tres alimentos, es más que un número en el recibo: es un cambio forzado en las recetas, restricción de raciones y, en familias más vulnerables, el riesgo de sustituir estos productos nutritivos por opciones menos saludables. La continuidad de una cocina con alta carga cultural pende de hilos logísticos.

Un efecto poco visible pero determinante para el día a día barrial es el repliegue de la venta informal. Cuando la carga mayorista se dispara entre 60 y 80 por ciento, muchos carretilleros dejan de comprar porque no "cuadra el número". El resultado es menos oferta ambulante y más concentración de compradores en bodegas donde el volumen permite amortiguar los picos. Este movimiento reconfigura los puntos de compra de miles de familias costeñas, cortando una cadena de transacciones pequeñas que sostiene el comercio de barrio.

Lo que está en juego finalmente no es un renglón de mercado, sino la continuidad de esa cocina estrictamente cultural del fogón costeño donde los alimentos de siempre no pueden faltar en la mesa.

Fuente original: El Tiempo - Colombia

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