Yeison Jiménez: el hombre que llevaba el vallenato tatuado en el corazón
Yeison Jiménez, el cantante de música popular que murió repentinamente, fue un apasionado del vallenato que llegó desde Manzanares, Caldas, hasta llenar escenarios en todo el país. Comenzó vendiendo aguacates en Bogotá a los 13 años y compuso su primera canción a los 16 después de un desamor. Su conexión con el género fue profunda: admiraba a Diomedes Díaz e incluso cantó con artistas como Omar Geles y Silvestre Dangond, dejando un legado que trasciende la música popular colombiana.
Cuando la noticia de la muerte de Yeison Orlando Jiménez Galeano recorrió el país el viernes 26 de julio, quienes lo conocieron quedaron con la imagen de un hombre sonriendo, recordando todas esas historias que contaba a través de sus canciones vallenatas. El nacido en Manzanares, Caldas, en 1991, dejó una huella profunda en la música popular colombiana, pero su amor por el vallenato fue siempre especial, casi visceral.
La conexión de Yeison con el vallenato se fortaleció cuando se presentó en octubre de 2021 en el Festival de la Leyenda Vallenata en Valledupar, compartiendo escenario con Iván Villazón, Peter Manjarrés y El Mono Zabaleta. En esa ocasión expresó: "Es una ciudad que tiene imán porque atrae y por eso siento gusto y respeto por el vallenato". El compositor Rosendo Romero Ospino, quien hizo un análisis de su carrera, fue contundente: "Yeison Jiménez fue ejemplo de superación extrema en la música popular al salir de su pueblo, trabajar humildemente en Bogotá hasta llegar a llenar diversos escenarios. Además, amó la música que representaba con altura y tenía su corazón pegado a nuestra música vallenata que cantaba con emoción".
Su historia comenzó desde la pobreza. A los 13 años vendía aguacates en la plaza de mercado Corabastos al sur de Bogotá. Su mamá, Luz Mery Galeano, le escribía trovas que él aprendía y compartía. Todo cambió a los 16 años cuando un desamor lo inspiró a componer su primera canción, 'Te deseo lo mejor'. La grabó en los estudios de Jorge González, 'El peruano', y la mandó a la emisora de su pueblo. Sonó tanto que llegó a poblaciones vecinas y así comenzó su ascenso.
La admiración de Yeison por el vallenato era tan genuina que encontró en Diomedes Díaz a su ídolo. Se identificaba especialmente con 'Doblaron las campanas' de Efrén Calderón, una canción que ahora cobra una vigencia dolorosa con versos como: "Quién preguntará por mí después que me fui a perderme en mi andar. Esta vez, esta vez ya no hay claros de luna". Pero además, cantó junto a Omar Geles la canción 'Historia' y con Silvestre Dangond interpretó 'Si yo supiera', temas donde desnudó completamente su alma. Cuando cantó con Omar Geles no pudo contener las lágrimas y reflexionó: "Qué sería del vallenato sin Omar Geles". Con Silvestre Dangond grabó hace cinco años 'Gracias a ti', y fue el mismo Dangond quien tras su partida hizo una reflexión profunda: "Querido amigo, vas verdaderamente a vivir, porque después de que se muere, se vive".
Lo que hizo especial a Yeison fue esa autenticidad en sus letras y su propia historia de vida. Pasó de vender frutas en una plaza de mercado a llenar escenarios en todo el país. En diciembre pasado había realizado 15 presentaciones y tenía previstas 8 más para enero. Su éxito no fue casualidad sino resultado de conectar con el público popular y urbano, contando historias de amor, despecho, infidelidad y superación personal que resonaban porque eran genuinas.
Se fue el 'Aventurero', como lo conocían. Un hombre que nunca dejó de llevar el vallenato en el pecho, que encontró en las melodías de sus compositores favoritos las palabras exactas para expresar lo que sentía. Su partida dejó un vacío enorme en la industria musical colombiana, pero su legado permanece en cada nota de esas canciones que grabó con el corazón tatuado de vallenato.
Fuente original: Periódico La Guajira

