Voto en blanco en segunda vuelta: ¿qué pasa si gana? Aquí está la respuesta

En Colombia, el voto en blanco tiene poder legal en la primera vuelta presidencial: si gana, todos los candidatos deben retirarse y se repite la elección con nuevas caras. Pero en segunda vuelta pierde esa fuerza y solo es simbólico. Esto ocurrirá el 21 de junio cuando Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda se enfrenten por la presidencia después de las elecciones del 31 de mayo de 2026.
Cuando los colombianos vayan a las urnas el próximo 21 de junio de 2026, no solo estarán eligiendo entre dos candidatos con visiones políticas muy diferentes. También tendrán en sus manos una opción que muy pocos conocen bien: el voto en blanco. Esta figura electoral tiene raíces profundas en el país y, aunque parezca simple, guarda reglas complejas que cambian según el momento en que se use.
El voto en blanco no es un invento reciente. En la historia colombiana hay registros desde 1875, cuando se usó en el Estado Soberano del Cauca. Con el tiempo, su definición ha evolucionado. Actualmente, según la legislación colombiana, es el voto que no contiene nombre alguno o expresamente dice que se emite en blanco. La verdadera transformación llegó en 2003, cuando una Reforma Política le dio un poder jurídico real al voto en blanco en las elecciones presidenciales de primera vuelta.
La Constitución Política establece en el artículo 258 que "deberá repetirse por una sola vez la votación para elegir miembros de una corporación pública, gobernador, alcalde o la primera vuelta en las elecciones presidenciales, cuando los votos en blanco constituyan mayoría absoluta en relación con los votos válidos". En otras palabras: si en una primera vuelta presidencial el voto en blanco llega a ser más que cualquier candidato individual, todos los aspirantes deben retirarse y se realiza una nueva elección con candidatos completamente diferentes.
Pero aquí viene lo que muchos no saben. En la segunda vuelta, las reglas cambian radicalmente. El voto en blanco pierde toda su fortaleza legal y se convierte en algo puramente simbólico. Si en la segunda vuelta entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda el voto en blanco ganara, no pasaría nada especial: simplemente sería electo presidente quien haya sumado más votos entre los dos candidatos. El poder del voto en blanco termina en la primera vuelta.
Este mecanismo ya ha funcionado en la práctica colombiana. En octubre de 2023, cuando se eligieron alcaldes y gobernadores, el voto en blanco ganó efectivamente en dos municipios: Maicao, en La Guajira, y Gamarra, en Cesar. En ambos casos se aplicó la norma constitucional y se realizaron nuevas elecciones sin los candidatos que se presentaron originalmente. Esto demuestra que el voto en blanco no es solo teoría, sino una herramienta electoral real que los colombianos pueden usar cuando sienten que ninguna opción disponible los representa.
Para los que se abstengan o voten en blanco el 21 de junio, es importante tener claro que en segunda vuelta su voto en blanco no bloqueará la elección de un presidente. La contienda presidencial seguirá adelante con quien logre más votos entre los dos finalistas, sin importar cuántos voten en blanco o se abstengan. La polarización que caracteriza esta campaña electoral puede llevar a muchos a considerar esta opción, pero sus efectos serán limitados en esta etapa de la contienda.
Fuente original: La FM - Colombia

