ÚltimasNoticias Colombia

Colombia

Venezuela vuelve a moverse en el tablero petrolero mundial y Colombia queda en la orilla

Fuente: Periódico La Guajira

Venezuela, que posee las mayores reservas de crudo del mundo según la AIE, está experimentando un repunte en su producción después de años de caída. Estados Unidos busca controlar la industria petrolera venezolana tanto por su potencial de crudo pesado como para reducir su dependencia del Medio Oriente. Colombia, en cambio, ve cómo su producción se estanca mientras compite con Venezuela por el mismo tipo de crudo en un mercado cada vez más saturado y con precios a la baja.

Venezuela vuelve a ser noticia en los mercados energéticos mundiales y no precisamente por razones alentadoras para Colombia. El país caribeño posee, según la Agencia Internacional de Energía, 304.000 millones de barriles en reservas, la mayor cantidad del planeta, superando a Arabia Saudita con 267.000 millones e Irán con 209.000 millones. En su mejor época, durante 1997, Venezuela producía 3.45 millones de barriles diarios a través de PDVSA, la estatal petrolera, lo que representaba el 17% de la oferta global.

Los tiempos de bonanza llegaron durante la administración de Hugo Chávez, especialmente entre 2010 y 2013. Con precios del crudo rozando los 111 dólares por barril en 2011, Chávez desplegó lo que se conoció como diplomacia del petróleo. A través del programa Petrocaribe, Venezuela suministraba crudo a gobiernos centroamericanos y caribeños bajo "condiciones preferenciales de pago", con plazos extendidos, intereses subsidiados y opciones de pago en especie con bienes y servicios. Era su manera de comprar influencia regional mientras los precios le permitían hacerlo. Tras su muerte en 2013, Nicolás Maduro asumió el poder y desde entonces la situación se ha deteriorado progresivamente.

Aquí es donde entra en juego la comparación con Colombia, y no precisamente favorable. Hace una década parecía probable que las producciones de ambos países terminaran cruzándose. Entre 2013 y 2015, Colombia producía alrededor de un millón de barriles diarios mientras Venezuela había caído a 2.5 millones. El cálculo era sencillo: si la tendencia continuaba, Colombia subiría y Venezuela seguiría bajando hasta encontrarse en el mismo punto. El vaticinio se cumplió, pero de manera diferente a la esperada. En 2023 ambos países casi se equiparaban, pero no por el crecimiento colombiano sino porque los dos estaban en el piso. Colombia cayó a 777 mil barriles diarios y Venezuela a 783 mil. Hoy, sin embargo, Venezuela muestra signos de recuperación: alcanzó 900 mil barriles diarios en 2024 y se proyecta cerca del millón para 2025. Colombia, en cambio, se ha estancado. La Agencia Nacional de Hidrocarburos certifica una producción promedio de 772 mil barriles en 2024 y apenas 750 mil en 2025.

El cambio geopolítico es evidente con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y su intervención en Venezuela tras el derrocamiento de Maduro. En rueda de prensa, Trump fue claro sobre sus intenciones: "haremos que grandes compañías de petróleo estadounidenses entren a Venezuela y gasten miles de millones de dólares, arreglen la infraestructura que está muy dañada y comiencen a ganar dinero para el país". Mencionó la palabra petróleo 26 veces y enfatizó que "necesitamos acceso total al petróleo". Su Secretario de Estado, Marco Rubio, matizó el discurso asegurando que "no necesitamos el petróleo de Venezuela, tenemos petróleo de sobra. Lo que no permitiremos es que su industria petrolera quede en manos de adversarios de EE.UU, como China, Rusia o Irán".

La estrategia estadounidense es comprensible aunque Estados Unidos sea ya el mayor productor mundial con 14 millones de barriles diarios. El crudo venezolano es pesado, exactamente lo que necesitan las grandes refinerías estadounidenses de la costa sur, que importan cerca de 5.9 millones de barriles diarios de este tipo de crudo. El objetivo real es convertir a Venezuela en lo que llaman la Arabia Saudita de Occidente, bajo control e influencia norteamericana, para dejar de depender del volátil Medio Oriente. Por eso Chevron ha mantenido operaciones en Venezuela incluso durante las sanciones estadounidenses.

Para Colombia el panorama es sombrío. Con una producción modesta, el país se mueve en los mercados petroleros sin poder influir en los precios, simplemente aceptando lo que el mercado impone. Los precios están a la baja, cotizándose por debajo de 60 dólares el barril, debido al exceso de oferta global agravado por la relajación de la OPEP en sus estrategias de control y por el impulso que Trump da a la industria estadounidense. Si Venezuela logra estabilizarse y fortalecerse con el apoyo que Trump promete, la situación empeorará. Colombia no solo enfrentará menores volúmenes de exportación sino también precios más deprimidos, todo porque ambos países compiten por el mismo nicho de crudos pesados y extrapesados. El tablero geopolítico del petróleo se mueve, pero esta vez el movimiento deja a Colombia en una posición cada vez más incómoda.

Fuente original: Periódico La Guajira

Noticias relacionadas

Venezuela vuelve a moverse en el tablero petrolero mundial y Colombia queda en la orilla | ÚltimasNoticias Colombia