Venezuela tiene oro, hierro y minerales críticos: qué quiere realmente EE.UU. más allá del petróleo

Venezuela no solo posee las mayores reservas de petróleo del mundo, sino también abundantes depósitos de hierro, bauxita, oro y presuntamente tierras raras y coltán, minerales vitales para la tecnología global. El gobierno estadounidense ha dejado clara su intención de obtener "acceso total" a estos recursos, no solo al crudo. Las autoridades venezolanas están reformando sus leyes para atraer inversión privada en la explotación de estas riquezas naturales.
Cuando se habla de Venezuela, lo primero que viene a la mente es el petróleo. Durante más de cien años fue uno de los principales productores mundiales, y hace poco se confirmó lo que ya se sospechaba: tiene la mayor reserva probada del planeta con cerca de 300.000 millones de barriles, superando a Arabia Saudita. Pero debajo del suelo venezolano hay mucho más que crudo.
El subsuelo guarda otros minerales que podrían resultar igualmente valiosos, aunque menos conocidos. Según especialistas consultados por medios internacionales, Venezuela posee hierro, bauxita (la materia prima para hacer aluminio), oro, diamantes, coltán, níquel, cobre y carbón. Las autoridades venezolanas afirman que hay al menos 50 minerales en el país, de los cuales unos 15 podrían explotarse comercialmente. El hierro sería la octava reserva mundial, mientras que el oro podría ubicar a Venezuela como la segunda reserva global del metal precioso, aunque estos datos no han sido verificados de forma independiente.
Lo que ha puesto estas riquezas en el radar internacional es la demanda de minerales críticos para la tecnria moderna. Elementos como las tierras raras —17 elementos químicos usados en baterías, pantallas, imanes y equipos tecnológicos— son cada vez más necesarios. Se cree que Venezuela tiene depósitos significativos, aunque los estudios son limitados y la zona donde estarían ubicados es de difícil acceso. También está el coltán, mineral crucial para la industria militar y civil, del cual se especula que el país podría tener reservas valuadas en decenas de miles de millones de dólares.
El interés de Estados Unidos en estas riquezas quedó evidente cuando el presidente Trump solicitó "acceso total al petróleo y a otras cosas en el país que nos permitan reconstruirlo". Poco después, su secretario de Comercio fue más específico al afirmar que Venezuela tiene "hierro y todos los minerales críticos" y que la administración Trump planeaba ayudar a recuperar la industria minera. La realidad es que Washington necesita diversificar sus fuentes de materias primas, y varios de los minerales venezolanos fueron clasificados recientemente como críticos para la economía estadounidense.
Desde 2016, cuando la producción de petróleo comenzó a colapsar, el gobierno venezolano impulsó la explotación minera a través del Arco Minero del Orinoco, una vasta zona de más de 110.000 kilómetros cuadrados dedicada principalmente a la extracción de oro. En los últimos años, se ha extraído entre 40 y 50 toneladas anuales del metal precioso, lo que representa miles de millones de dólares. Sin embargo, solo una pequeña parte llega a las arcas públicas. Según reportes de organizaciones de transparencia, mientras el banco central recibe apenas el 8 por ciento, grupos criminales y sectores vinculados a la élite política se quedan con proporciones mucho mayores.
Ahora, con un nuevo gobierno más abierto a la inversión privada, las cosas podrían cambiar. Las autoridades venezolanas están reformando las leyes de hidrocarburos y minería que durante dos décadas mantuvieron bajo control estatal estos sectores. El presidente de la Asamblea Nacional declaró que las reservas bajo tierra "no le sirven a nadie" y que necesitan convertirse en infraestructura. Esto abre las puertas a que empresas privadas, posiblemente estadounidenses, participen en la explotación de estos recursos.
Sin embargo, expertos advierten sobre los riesgos. Hay preocupaciones sobre desastres ambientales potenciales, especialmente si se explota la zona donde estarían las tierras raras. Además, analistas señalan que Venezuela aún carece de infraestructura moderna, estudios confiables sobre sus verdaderas reservas y de un marco legal estable para atraer inversión seria a mediano plazo. La pregunta que queda es si estas riquezas naturales terminarán beneficiando a los venezolanos o simplemente repetirán un patrón histórico donde la riqueza mineral se exporta sin dejar prosperidad en el país.
Fuente original: BBC Mundo - Economía