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Venezuela al borde del abismo: ¿por qué un impago de deuda sería catastrófico para sus ciudadanos?

Fuente: BBC Mundo - Economía

Un economista venezolano encendió el debate al sugerir que el gobierno debería dejar de pagar su deuda con Wall Street para resolver la escasez de alimentos y medicinas. Aunque Venezuela tiene fama de buen pagador gracias a sus ingresos petroleros, un eventual default (impago) tendría consecuencias devastadoras: congelaría el acceso al crédito internacional, dispararía aún más el precio del dólar en el mercado negro y afectaría directamente el bolsillo de los ciudadanos que ya sufren limitaciones para acceder a divisas.

La idea de que Venezuela deje de pagar su deuda externa generó un terremoto en los mercados financieros en septiembre de 2014. Todo comenzó cuando Ricardo Hausmann, un economista venezolano exministro de Planeación y profesor en Harvard, publicó un ensayo argumentando que el gobierno debería priorizar pagar a aerolíneas, farmacéuticas e importadores de alimentos antes que honrar sus compromisos con los bonistas de Wall Street. La propuesta buscaba resolver algunos de los problemas de escasez que enfrentaban los venezolanos, pero generó una tormenta política: el presidente Nicolás Maduro pidió investigar al profesor por emprender una "campaña para hacerle daño a la patria".

La reacción de los mercados fue inmediata. La agencia calificadora estadounidense Standard & Poor's bajó la calificación crediticia de Venezuela argumentando que la recesión, la inflación elevada y la falta de liquidez perjudicarían la capacidad del gobierno para pagar. Los bonos venezolanos se desplomaron: el principal instrumento de deuda soberana perdió más del 3% en un solo día. Aunque muchos analistas consideraban improbable un default en ese momento, el debate sacudió la confianza que Wall Street tenía en Caracas.

¿Por qué Venezuela tiene fama de buen pagador? La respuesta está en el petróleo. Venezuela es uno de los mayores productores mundiales y depende casi completamente de sus exportaciones de crudo para mantener ingresos en dólares. Durante años, especialmente bajo el gobierno de Hugo Chávez, el país fue puntual en sus pagos de deuda externa. Esa reputación hizo que los bonos venezolanos fueran populares entre inversionistas que buscaban retornos altos aceptando cierto riesgo. Pero hay un problema estructural: casi el 75% de lo que consume Venezuela es importado. El país ha reducido su producción agrícola y depende de compras externas de alimentos, medicamentos y repuestos.

Un impago de deuda tendría consecuencias catastróficas para la economía y para el ciudadano de a pie. Primero, el mercado internacional se cerraría: ningún banco prestaría dinero a Venezuela, lo que limitaría aún más el acceso a dólares. Segundo, eso dispararía el precio del dólar en el mercado negro, empeorando la inflación que ya sufren los venezolanos. Como explica el economista Luis Oliveros, "si acabas de declararte en default, ¿a dónde vas a ir a conseguir los dólares?", una pregunta retórica que subraya el círculo vicioso que se generaría.

Además, Venezuela tiene activos valiosos en el exterior susceptibles de ser embargados por acreedores en default: Citgo, la mayor red de distribución de combustibles en Estados Unidos con tres refinerías en el país, y cerca de 100 tanqueros transportando petróleo venezolano por el mundo. En cualquier puerto estadounidense podrían incautar estos buques. Perder esos activos sería un golpe adicional a la capacidad de generar ingresos.

La ironía es que aunque un default parezca una solución desesperada para resolver la crisis de escasez, los estudios demuestran que generaría más problemas a los ciudadanos comunes. Reducería el acceso a crédito extranjero, dispararía el precio de las divisas que ya son escasas, y complicaría cualquier proyecto futuro que requiera inversión internacional, como la explotación de las mayores reservas de petróleo del mundo que posee Venezuela. La historia económica muestra que los defaults suelen preceder caídas de gobiernos.

Fuente original: BBC Mundo - Economía

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