Vecinos de Laureles piden quitar estación de carga de bicicletas eléctricas por problemas de convivencia
Una estación de carga para bicicletas eléctricas instalada hace un año en el barrio Laureles se convirtió en foco de conflicto entre residentes y usuarios. Los vecinos denuncian ruido constante, aglomeración de domiciliarios, alarmas que suenan a cualquier hora y temor por posibles riesgos de explosión de baterías de litio. Ya son 65 residentes que han firmado una petición para exigir el retiro inmediato del equipamiento.
Lo que pudo haber sido una buena iniciativa para impulsar la movilidad sostenible en Laureles terminó generando un problema serio de convivencia en el sector. Una estación de carga de baterías para bicicletas eléctricas, que lleva un año funcionando en la zona, se ha convertido en el centro de una disputa entre los residentes y quienes se lucran con este negocio.
Los vecinos del barrio no aguantan más. Según sus denuncias, la presencia de esta máquina ha transformado completamente la paz que tenían. El principal conflicto es que domiciliarios y trabajadores relacionados con el servicio se agrupan constantemente en el lugar, generando ruidos que no respetan las horas de descanso, además de problemas de sanidad e higiene en el espacio público.
A esto se suma un problema que suena hasta absurdo: la estación de carga tiene incorporada una alarma que suena sin considerar horarios de sueño. Para los enfermos en los edificios cercanos, esto se ha vuelto particularmente incómodo e injusto. Pero la preocupación no es solo por ruido. Los residentes también han expresado un temor legítimo frente a los posibles riesgos de explosión de las baterías de litio que se manipulan a diario en el sitio.
El dueño del local pidió un mes para intentar educar a los usuarios y reducir el impacto generado. Sin embargo, los vecinos consideran que ya es demasiado tarde y que la situación es insostenible. La respuesta ha sido contundente: 65 residentes firmaron una petición formal exigiendo el retiro definitivo e inmediato de la estación. El mensaje es claro: los nuevos modelos de negocio no pueden prosperar a costa del derecho al descanso y el orden de quienes viven en el barrio.
Fuente original: Hora 13 Noticias


