Valencia promete seguridad sin tregua; Cepeda apela a diálogo e inclusión en rectas finales

A una semana de las elecciones presidenciales, dos visiones de país se enfrentaron en los cierres de campaña. Paloma Valencia, respaldada por la coalición de derecha, prometió reactivar órdenes de captura y desmontar la política de paz total del gobierno Petro. Por su lado, Iván Cepeda, en un acto en Barranquilla con más de 80.000 asistentes según su campaña, enfatizó en inclusión social, rechazo al autoritarismo y gobierno austera. Abelardo De la Espriella también cerró su campaña en Medellín.
Bogotá y Barranquilla fueron el escenario de dos formas muy distintas de entender a Colombia. En la capital, Paloma Valencia presentó su cierre de campaña rodeada de expresidentes, senadores y dirigentes de los principales partidos de centro y derecha, mientras que a mil kilómetros de distancia, Iván Cepeda reunía a sus simpatizantes en las calles de la capital atlántica. No era casualidad: cada uno eligió su territorio.
En el Movistar Arena, Valencia desplegó toda su artillería política. El expresidente César Gaviria presenció el acto. Álvaro Uribe, aunque ausente, mandó su respaldo en video. Hasta María Claudia Tarazona, viuda del senador Miguel Uribe Turbay, subió a la tarima para respaldarla. El mensaje fue consistente desde el principio: esto se decidirá en las urnas, no en las encuestas. Valencia fue clara con su propuesta: "Nosotros estamos hechos no para ganar encuestas, sino para ganar elecciones".
El corazón de su discurso giraba alrededor de la seguridad. Criticó duramente la política de paz total del gobierno actual y prometió un giro radical. "Como comandante en jefe de las fuerzas armadas de Colombia, ordenaremos la reactivación de todas las órdenes de captura del cartel de la paz total y vamos con ayuda de los soldados de tierra, mar y aire y de la Policía Nacional a conquistar la seguridad", afirmó. Para Valencia, no hay espacio para negociaciones con grupos armados. Su identidad política es clara: "Porque yo soy uribista. ¿Y saben en qué consiste ser uribista? En trabajar, trabajar y trabajar. Pero además de trabajar, estar dispuesto a conquistar lo imposible".
Mientras tanto, en Barranquilla, Cepeda presentaba un proyecto que promete lo opuesto. Su campaña reportó más de 80.000 personas en el par vial de la calle 50. Allí habló de inclusión, de diálogo institucional y de un gobierno que rechace el autoritarismo. "No gobernará desde el autoritarismo", fue su promesa central. A diferencia de Valencia, Cepeda insistió en que gobernaría de forma austera: "Permanecerá estrictamente lo necesario en la Casa de Nariño para recorrer las regiones y mantener cercanía con las comunidades".
Su discurso apuntó también a lo simbólico. Rechazó lo que llamó "artificios de campaña": "Nosotros somos del pueblo y no tenemos que ponernos ropajes, identidades y maquillajes para engañar a nadie". La prioridad de su gobierno, según Cepeda, serían los excluidos de siempre. "Nuestro principal compromiso será con los pobres, con las comunidades históricamente marginadas y con las víctimas de la violencia", señaló.
En Medellín, Abelardo De la Espriella realizaba su propio cierre en la Plaza de Toros de La Macarena. El evento abrió con un minuto de silencio por dos coordinadores de su campaña que fueron asesinados: Rogers Devia y Fabián Cardona. Luego, videos de sus familias y la de su fórmula vicepresidencial mandaban mensajes de aliento. Tres candidatos, tres mensajes, tres formas de ver el país. El domingo los colombianos decidirán cuál prevalece.
Fuente original: El Colombiano - Colombia


