Universidad Nacional reprograma 2026 tras ocho semanas de paro que mantiene dividida la institución

La Universidad Nacional ajustó su calendario académico para cerrar el semestre interrumpido por protestas. Las clases del primer semestre terminarán el 25 de julio y el segundo semestre finalizará el 12 de diciembre. Los exámenes de admisión se realizarán en septiembre y octubre. Sin embargo, los líderes del paro advierten que no cederán en sus reclamos contra la actual rectoría.
Tras ocho semanas de paralización, la Universidad Nacional de Colombia sacó adelante una restructuración completa de su calendario académico para 2026. La decisión, formalizada mediante resolución de Rectoría, responde a la necesidad urgente de rescatar el semestre que quedó en el limbo por las protestas, manteniendo a flote un año que parecía perdido.
El ajuste toca múltiples puntos sensibles. Las clases del primer semestre tendrán que concluir el 25 de julio, con la entrega final de calificaciones una semana después, el 29 de julio antes de las 8 de la noche. Luego viene una pausa breve, y el semestre dos arrancará el 24 de agosto tras una semana de inscripciones. El segundo semestre cerrará el 12 de diciembre. Para algunas sedes ubicadas en regiones como Manizales, Amazonía y Caribe, hay ajustes adicionales que incluyen periodos de clase comprimidos entre junio y julio para adaptarse a las condiciones locales.
Lo que cambia en los trámites de entrada es igualmente importante para quienes planean estudiar en la Nacional. El examen de pregrado será el 20 de septiembre, mientras que el de posgrado se corre para el 26 de octubre. Las ceremonias de grado se concentran entre el 3 y el 14 de noviembre. Para aspirantes y familiares que dependen de estas fechas para organizar sus vidas, el cambio de calendario es más que una reorganización administrativa: es un punto de referencia que estaban esperando.
Pero aquí está la parte complicada. El paro que llevó a esta reprogramación tiene raíces profundas: comenzó cuando Ismael Peña tomó posesión como rector tras una decisión del Consejo de Estado que sacó del cargo al anterior rector. Esta disputa ha dividido a profesores, estudiantes y administrativos. Los líderes de las protestas dejaron claro que el regreso a clases no significa que vayan a bajar los brazos. Siguen desconociendo la legitimidad de la actual dirección y mantienen sus demandas intactas.
En otras palabras: la universidad está tratando de salvarse académicamente mientras la tormenta política sigue afuera. El calendario nuevo es un intento de darle normalidad al proceso de formación de estudiantes, pero nadie está seguro de que las aguas se hayan calmado de verdad. Los próximos meses dirán si esta pausa en las protestas es realmente el inicio de la tranquilidad o apenas el silencio antes de una nueva turbulencia.
Fuente original: Portafolio - Economía