Universidad de Cartagena logra que rara enfermedad genética sea reconocida oficialmente en Colombia

La Displasia Cleidocraneal, un trastorno genético poco frecuente que afecta el desarrollo óseo, fue incluida oficialmente en el listado nacional de enfermedades huérfanas gracias a la investigación de la Unidad de Investigación Molecular de la Universidad de Cartagena. El reconocimiento, avalado por el Ministerio de Salud en diciembre de 2025, abre nuevas rutas de diagnóstico y atención para los pacientes que padecen esta condición. En Colombia hay alrededor de 75.000 personas viviendo con alguna enfermedad huérfana.
Cuando la ciencia universitaria se pone al servicio de quienes menos visibilidad tienen en la medicina, ocurren cosas importantes. Así sucedió con el trabajo que realizó la Universidad de Cartagena a través de su Unidad de Investigación Molecular, dirigida por la doctora Dacia Malambo García. Gracias a su investigación rigurosa, la Displasia Cleidocraneal entró al listado oficial de enfermedades huérfanas de Colombia, un reconocimiento que quedó consignado en la Resolución 002625 del Ministerio de Salud y Protección Social del 17 de diciembre de 2025.
Este no es un trámite administrativo más. Lo que sucedió en Cartagena representa un cambio concreto en la vida de personas que conviven con una condición genética rara. El reconocimiento oficial abre las puertas a rutas diferenciadas de diagnóstico, seguimiento clínico y protección dentro del sistema de salud. Pero además, visibiliza a una población que hasta ahora había estado casi completamente fuera del radar de la medicina colombiana.
La Displasia Cleidocraneal es un trastorno genético que afecta principalmente el desarrollo óseo y se transmite bajo un patrón autosómico dominante. Es extremadamente poco común: se estima que aparece en aproximadamente un caso por cada millón de nacidos vivos. Sus manifestaciones más visibles incluyen la ausencia parcial o total de las clavículas, alteraciones en el cierre de las suturas craneales, problemas en la formación y erupción de los dientes, y diversas afecciones en el sistema musculoesquelético. Aunque no afecta la expectativa de vida ni las capacidades cognitivas, sí genera impactos físicos, funcionales y emocionales que deterioran la calidad de vida de quienes la padecen.
El camino hacia este logro comenzó cuando investigadores del Semillero UNIMOL identificaron una familia cartagenera con varios integrantes afectados por esta condición. Ese hallazgo fue el punto de partida para un proceso de documentación clínica y genética que culminó con la postulación formal ante la plataforma Mi Vox-Populi del Ministerio de Salud, hasta lograr su inclusión oficial.
Las enfermedades huérfanas llevan ese nombre porque históricamente han sido relegadas en investigación biomédica y desarrollo farmacéutico. Cuando una enfermedad afecta a tan pocas personas, el incentivo comercial para crear tratamientos específicos es mínimo. Por eso en Colombia existe la Ley 1392 de 2010, que estableció garantías en materia de atención integral, diagnóstico oportuno y acceso a terapias. Actualmente, alrededor de 75.000 colombianos conviven con alguna enfermedad huérfana, mientras que a escala global la cifra supera los 300 millones. Individualmente son casos poco frecuentes, pero en conjunto representan un desafío de salud pública de enormes proporciones.
Este reconocimiento demuestra cómo la investigación académica puede traducirse en transformaciones concretas para comunidades específicas. El modelo desarrollado por UNIMOL articula investigación básica, genética molecular, acompañamiento clínico y gestión institucional. La inclusión de la Displasia Cleidocraneal abre las puertas a futuras investigaciones epidemiológicas en la región Caribe y a la consolidación de redes de apoyo para pacientes y familias que hasta ahora habían permanecido invisibilizados. Es ciencia que importa porque toca vidas reales.
Fuente original: El Tiempo - Colombia