Unimagdalena abre invernadero para revolucionar el cultivo de mango en el Caribe

La Universidad del Magdalena inauguró un moderno invernadero de bioseguridad que costó más de 1.900 millones de pesos, financiado principalmente con recursos de regalías. La infraestructura busca mejorar la investigación y productividad del cultivo de mango, uno de los más importantes de la región, enfrentando problemas como las enfermedades fitosanitarias que han limitado el rendimiento durante años. El proyecto involucra a instituciones como Agrosavia, pero el verdadero reto será que estos avances académicos lleguen efectivamente a los agricultores del Caribe.
La Universidad del Magdalena acaba de poner en marcha un invernadero de bioseguridad tipo II bautizado como "Jaime Silva Bernier", un proyecto que representa una apuesta importante por fortalecer la investigación agrícola en el departamento. La infraestructura se enfoca especialmente en el cultivo de mango, uno de los productos más icónicos y representativos de la región caribeña colombiana.
La inversión superó los 1.900 millones de pesos, cantidad que salió principalmente del Sistema General de Regalías con un complemento de recursos de la propia universidad. Esta decisión de invertir en infraestructura científica forma parte de una estrategia más amplia para mejorar la productividad agrícola en toda la región del Caribe.
El invernadero nace con un propósito claro: desarrollar nuevas estrategias para optimizar cómo se cultiva el mango, mejorar su calidad y, sobre todo, atacar los problemas que durante años han afectado la producción. Las dificultades fitosanitarias, es decir, las enfermedades y plagas que golpean las cosechas, son uno de los principales obstáculos que la investigación intenta resolver dentro de estas nuevas instalaciones.
La iniciativa no es responsabilidad exclusiva de la universidad. El proyecto también cuenta con la participación de Agrosavia y el Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación, con la idea de que el conocimiento generado en el laboratorio pueda traducirse en soluciones prácticas que los productores implementen en sus terrenos.
Aunque la inversión y el equipamiento moderno son pasos importantes, existe un desafío que ha perseguido a la región durante años: lograr que los avances de la investigación académica realmente lleguen a las manos de los agricultores. Históricamente, ha habido una brecha importante entre lo que se descubre en los laboratorios y universidades y lo que finalmente aplican quienes trabajan la tierra.
Fuente original: Seguimiento

