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Una de cada cinco mujeres sufre acoso sexual en el trabajo, pero casi nadie lo denuncia

Fuente: Portafolio - Economía
Una de cada cinco mujeres sufre acoso sexual en el trabajo, pero casi nadie lo denuncia
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El acoso sexual laboral afecta al 23% de las mujeres en Colombia, pero solo el 41% lo denuncia. Las víctimas enfrentan represalias y barreras para acceder a la justicia. Los efectos psicológicos incluyen ansiedad, estrés postraumático y aislamiento que impactan tanto la vida laboral como personal.

El acoso sexual en el trabajo es más común de lo que muchos creen en Colombia, pero sigue siendo un secreto a voces. Cerca del 23% de las mujeres ha experimentado conductas de acoso en sus empleos, según advierte el Colegio Colombiano de Psicólogos. La cifra es preocupante, pero hay algo aún más alarmante: menos de la mitad de quienes lo sufren se atreve a denunciarlo.

¿Por qué tan pocas mujeres reportan el acoso? La respuesta está en las represalias. De acuerdo con el análisis del Colegio Colombiano de Psicólogos, aproximadamente el 40% de quienes denuncian enfrentan castigos laborales, mientras que el 59% encuentra barreras prácticamente insalvables para acceder a la justicia. En otras palabras: denunciar es arriesgado. El subregistro es tan grave que la verdadera dimensión del problema permanece oculta, impidiendo que empresas y autoridades comprendan realmente qué está pasando en sus espacios de trabajo.

Las consecuencias van mucho más allá de un mal día en la oficina. Henry Farley Gutiérrez, representante del Colegio Colombiano de Psicólogos, lo plantea de manera directa: "No estamos frente a un simple problema de oficina, sino ante una vulneración sistemática de la integridad física y de la dignidad humana. Desde la psicología forense, el impacto puede ser profundo y devastador". Las víctimas reportan ansiedad, estrés postraumático, cambios en el comportamiento social, aislamiento, hipervigilancia y pérdida de confianza. Estos efectos no quedan confinados al trabajo: invaden la vida personal, afectan el sueño, generan depresión y deterioran la autoestima.

Sandra Rocío Guerrero, psicóloga experta, lo explica como "un estresor crónico de alta intensidad". Los síntomas incluyen miedo anticipado, alteraciones del sueño, síntomas depresivos y lo que los profesionales llaman somatizaciones (cuando el estrés se manifiesta como dolor físico).

Uno de los principales desafíos para detectar el acoso es que generalmente no llega de golpe. Paloma Carvajalino señala que el acoso "suele manifestarse de manera progresiva y bajo conductas que pueden parecer sutiles o normalizadas", lo que dificulta identificarlo. La víctima muchas veces se pregunta si está exagerando, y esa incertidumbre es precisamente parte del daño que causa el acoso.

Las empresas tienen la responsabilidad de frenar esto. Cuando una organización no previene ni atiende adecuadamente estos casos, según Guerrero, "se pone en entredicho su legitimidad". El Ministerio del Trabajo ya ha comenzado inspecciones en empresas, señal de que el tema está ganando visibilidad. Pero para que el cambio sea real, las denuncias deben dejar de ser un acto de valentía temeraria y convertirse en un proceso seguro.

Fuente original: Portafolio - Economía

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