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Una cigüeña jabirú sorprende a Barranquilla: qué significa su visita a la ciudad

Fuente: El Tiempo - Colombia
Una cigüeña jabirú sorprende a Barranquilla: qué significa su visita a la ciudad
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Una cigüeña jabirú, una de las aves más grandes de América, fue avistada caminando por las calles de Alameda del Río y Villas de San Pablo durante los últimos días. Las autoridades ambientales confirman que se trata de un ave silvestre en tránsito, probablemente desplazada por inundaciones recientes en Córdoba. El avistamiento reaviva el debate sobre cómo la expansión urbana de Barranquilla presiona los ecosistemas y los corredores biológicos que históricamente han sostenido la fauna local.

Barranquilla despertó sorprendida hace poco con la noticia de que una cigüeña jabirú, una de las aves más grandes que vuelan en América, había llegado a territorio urbano. El ejemplar fue visto caminando tranquilamente por calles, antejardines y zonas comunes de Alameda del Río antes de desplazarse hacia Villas de San Pablo. Durante dos días permananeció en la primera urbanización, según confirmó la Corporación Regional Autónoma del Atlántico (CRA).

Lo que muchos no sabían es que esta especie, aunque poco común en áreas urbanas del Atlántico, tiene distribución natural en el Caribe colombiano. Su hábitat típico son los ecosistemas asociados a agua dulce como ciénagas, humedales y zonas del Canal del Dique. La CRA explicó que el jabirú probablemente llegó a la ciudad por causa de las recientes inundaciones en Córdoba, que alteraron temporalmente los espacios donde normalmente se alimenta y descansa. Lo interesante es que Alameda del Río, pese a ser hoy un sector urbanizado, fue históricamente una zona de ciénagas y arroyos donde estas aves podían circular sin dificultad.

Los vecinos, en un gesto de solidaridad, le ofrecieron agua al ave durante su permanencia en la zona. Sin embargo, los expertos advierten que esto puede alterar su comportamiento natural y hacer que se quede en un entorno que no corresponde a su ecosistema. Las autoridades fueron claras: el jabirú conserva capacidad de vuelo y no presenta lesiones visibles, así que se trata de un animal silvestre en tránsito, no de un ave herida que necesite rescate. Lo recomendable es no alimentarla ni intervenir su desplazamiento para que regrese a su ciclo natural.

En los últimos dos años, Alameda del Río se ha convertido en escenario frecuente de avistamientos de fauna silvestre. En 2025, la aparición de dos chigüiros encendió un debate importante sobre la disminución de humedales y corredores ecológicos en el sector. Además, residentes han reportado mapaches, hicoteas y babillas en áreas cercanas. Estos avistamientos reflejan cómo la expansión urbanística avanza sobre zonas ecológicamente sensibles y cómo la cuenca del arroyo León y el arroyo Grande sigue funcionando como corredor biológico para diferentes especies.

El avistamiento del jabirú, entonces, no llegó a un lugar ajeno a su historia ecológica. Llegó a un territorio que, a pesar del desarrollo urbano, conserva fragmentos de su antiguo rol como hábitat para fauna de gran tamaño. La presencia del ave ha generado conversación en redes sociales y en los conjuntos residenciales sobre cómo el crecimiento de Barranquilla convive con la biodiversidad que alguna vez fue característica de estos espacios.

Las autoridades han reiterado que el jabirú no representa peligro para la comunidad, pero sí necesita condiciones adecuadas para regresar a un ecosistema donde pueda alimentarse y desplazarse sin obstáculos. La CRA recomienda que si vuelve a ser avistada, se reporte su ubicación exacta a sus canales oficiales, pero manteniendo distancia y evitando cualquier acercamiento. Lo importante ahora es permitir que continúe su desplazamiento natural hacia zonas más adecuadas, sin intervención humana que altere su ruta.

Fuente original: El Tiempo - Colombia

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