ÚltimasNoticias Colombia

Colombia

Una bengala en una fiesta de género redujo a cenizas dos restaurantes tradicionales de Barranquilla

Fuente: El Colombiano - Colombia
Una bengala en una fiesta de género redujo a cenizas dos restaurantes tradicionales de Barranquilla
Imagen: El Colombiano - Colombia Ver articulo original

Un incendio arrasó el sábado dos restaurantes emblemáticos en Las Flores, Barranquilla, tras una fiesta de revelación de género. Una bengala lanzó chispas sobre el techo de palma seca, y el viento aceleró la propagación del fuego. No hubo heridos, pero más de 50 familias quedaron sin empleo y El Proveedor, con 40 años de historia, fue destruido casi completamente.

Lo que comenzó como una celebración familiar terminó siendo una tragedia para uno de los sectores turísticos más queridos de Barranquilla. El sábado 7 de marzo, alrededor de las 6:00 de la tarde, una bengala utilizada durante una fiesta de revelación de género se convirtió en el desencadenante de un incendio devastador en el barrio Las Flores de Riomar, a orillas del río Magdalena. El fuego consumió casi completamente El Proveedor, un restaurante con cuatro décadas de trayectoria, y también alcanzó a su vecino El Carmen.

Según Johnny Morelos, administrador de El Proveedor, la bengala lanzó chispas que cayeron directamente sobre el techo hecho de palma seca, un material que arde con facilidad. Lo que pudo haber sido un momento controlable se convirtió en una inferno cuando el viento, que sopla con fuerza en esta zona cercana al río, aceleró la propagación de las llamas entre las estructuras. El fuego no perdonó nada: arrasó con comedores, cocina, zona de labores, parqueadero, vehículos e incluso espacios donde había animales domésticos.

La emergencia movilizó a todo lo que Barranquilla tenía a mano. Cuatro máquinas del Cuerpo de Bomberos llegaron al sitio, acompañadas por Guardacostas de la Armada Nacional y personal del Puerto de Barranquilla. Durante más de tres horas, los socorristas lucharon contra las llamas, llegando incluso a extraer agua directamente del río Magdalena para sofocar el incendio. A pesar de la magnitud de la catástrofe, la evacuación fue rápida y ordenada: no hubo heridos ni afectados por inhalación de humo.

Pero el verdadero costo de esta tragedia no se mide en metros cuadrados quemados. En El Proveedor trabajaban entre 30 y 35 personas de forma directa, pero cuando sumas a pescadores artesanales, proveedores y vendedores vinculados al negocio, el número de familias golpeadas supera las 50, incluso las 70. Son personas que desayunaban, almorzaban y cenaban en ese restaurante gracias a su jornal diario.

Lo que sorprende en medio de la desolación es la capacidad de resiliencia. Trabajadores y vecinos del barrio ya comenzaron a retirar escombros y a organizarse para reconstruir. Ivonne Sepúlveda, mesera y madre cabeza de hogar que laboraba en El Proveedor, lo sintetizó en pocas palabras: "Somos un restaurante y lo vamos a seguir siendo. Con la ayuda de Dios vamos a renacer". Esa frase resume la determinación de quienes no permiten que una tarde de furor derrumbe cuatro décadas de historia y esfuerzo.

Fuente original: El Colombiano - Colombia

Noticias relacionadas