Un rayo mató 25 reses en Doradal: ganadero enfrenta pérdida millonaria pero no se rinde
Una descarga eléctrica durante una tormenta en Doradal, Magdalena Medio, acabó con 25 cabezas de ganado que se agrupaban bajo los árboles buscando refugio. Entre los animales muertos había un toro, nueve vacas y quince crías. El productor afectado decidió compartir lo ocurrido para visibilizar los riesgos permanentes del trabajo agrícola, pero con un mensaje de resiliencia y esperanza para el gremio ganadero.
En el corregimiento de Doradal, ubicado en el Magdalena Medio antioqueño, una tormenta eléctrica dejó un saldo devastador para un ganadero local. Un rayo cayó directamente sobre un potrero donde el ganado se encontraba agrupado, causando la muerte instantánea de veinticinco animales. Entre el hato perdido estaban un toro, nueve vacas, nueve crías machos y seis crías hembras. El impacto ocurrió mientras caía un aguacero intenso en la región.
Las imágenes captadas en video por el propietario muestran el alcance de la tragedia. Los animales quedaron tendidos de manera dispersa junto a la cerca de alambre de púas y bajo los árboles del potrero, sitio donde el ganado acostumbra refugiarse cuando llueve fuerte. Las pérdidas son cuantiosas, no solo en números sino en años de crianza, alimentación y cuidado invertidos en cada bestia.
A pesar del golpe económico contundente, el productor decidió hacer público lo sucedido, pero no para quedarse en la lamentación. "Detrás de cada animal hay años de trabajo, cuidado y sacrificio. Son pérdidas que duelen mucho y que nos recuerdan que en el campo convivimos todos los días con los desafíos y los imprevistos de la naturaleza", manifestó el ganadero, quien reconoce que eventos de esta naturaleza son entre los más temidos para quienes viven de la ganadería.
Lo que destaca en su relato es la entereza. En lugar de quedarse sumido en el dolor, el productor envió un mensaje de fortaleza dirigido a todo el gremio ganadero de la región. "Nos duele, sí, pero también nos levantamos, aprendemos de las situaciones y seguimos adelante, porque quienes trabajamos el campo sabemos que la perseverancia siempre será más fuerte que cualquier adversidad", concluyó.
Su decisión de visibilizar esta situación refleja una realidad que muchos campesinos viven en silencio: los riesgos constantes y los imprevistos de la naturaleza que pueden borrar en segundos el trabajo de meses o años. En el campo colombiano, la resiliencia no es solo una palabra, sino una necesidad diaria.
Fuente original: Hora 13 Noticias

