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Un nuevo gobierno hereda ministerios inestables y fuerzas militares debilitadas

Fuente: Las Noticias Cartagena

Colombia eligió nuevo presidente por vía democrática, pero la administración entrante recibe un país con heridas profundas: 62 cambios ministeriales en el gobierno saliente generaron desorden en las políticas públicas, mientras más de 70 oficiales militares fueron removidos afectando la cohesión de la fuerza pública. Los nuevos responsables de defensa y economía enfrentan el reto de reconstruir instituciones golpeadas por la inestabilidad y la falta de continuidad estratégica.

Los colombianos hablaron en las urnas, tal como manda la democracia. El país decidió cambiar de rumbo, cerrando una etapa que deja más incógnitas que soluciones resueltas. Problemas en seguridad, desempleo sin control, educación tambaleante y una economía que no termina de enderezarse son apenas algunos de los asuntos pendientes que recibe la nueva administración.

Pero hay dos heridas particularmente profundas que valen la pena observar con cuidado: la inestabilidad de los ministerios y el debilitamiento de las fuerzas militares. Estos dos asuntos atraviesan todo el funcionamiento del estado y generan efectos en cascada que van desde la desconfianza ciudadana hasta la incapacidad operativa.

Según La República, con corte al 24 de octubre de 2025, el gobierno anterior había registrado 62 cambios ministeriales. Cada salida de un ministro trae consigo una interrupción: las políticas públicas se quedan a medio camino, los proyectos a largo plazo pierden impulso, y el estado gasta recursos en recambios constantes sin ver resultados concretos. Las instituciones pierden credibilidad cuando quienes deben dirigirlas van y vienen sin lograr nada. Los ciudadanos y empresarios no saben con quién contar, y eso genera una incertidumbre que paraliza.

En las fuerzas militares pasó algo similar pero más grave aún. Infobae reportó que a corte del 28 de diciembre de 2025, más de 70 generales y almirantes fueron removidos de sus cargos en varios episodios: 52 oficiales en agosto de 2022, una depuración más moderada en julio de 2024, y otro recambio en diciembre de 2025. Cambiar constantemente la cúpula militar crea un ejército joven, sí, pero sin la experiencia ni la veteranía que se necesita para enfrentar los retos de seguridad del país. Sin un mando militar sólido y respetado por su trayectoria, las órdenes se pierden, la coordinación se quiebra, y la moral de la tropa sufre.

Ahora le toca al nuevo gobierno recibir estas instituciones desgarradas. Los responsables de defensa y economía heredan ministerios plagados de inestabilidad y unas fuerzas militares que necesitan reconstruirse desde adentro. Algunos tienen esperanza de que la firmeza y el enfoque estratégico logren poner orden donde hubo tanto caos. El país necesita instituciones que funcionen, ministros que permanezcan el tiempo suficiente para ver resultados, y un mando militar que inspire confianza y cohesión.

Los próximos años dirán si el país logra sanar estas heridas o si la falta de continuidad estratégica sigue pasando factura.

Fuente original: Las Noticias Cartagena

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