Un niño de seis años llevó a Congreso el grito de Córdoba: "La salud mental también importa"

Emiliano Doria Ochoa, un pequeño cordobés de seis años, se dirigió a la Plenaria de la Cámara para hablar sobre salud mental infantil, un tema que muchas veces los adultos creen que solo les concierne a ellos. El niño llegó al Capitolio como parte de Niñez en Movimiento, una iniciativa de la senadora Ana Paola García que llevó a seis menores de Córdoba a vivir una experiencia de liderazgo ciudadano en Bogotá. Su intervención puso en evidencia que los niños también sienten, se preocupan y merecen ser escuchados.
En el corazón del Congreso de la República, entre discursos de políticos y debates sobre leyes, una voz pequeña pero contundente se hizo escuchar. Emiliano Doria Ochoa, un niño de seis años originario de Córdoba, llegó hasta la Plenaria de la Cámara con un mensaje que golpea donde duele: la salud mental de los niños existe y merece atención.
Lo que muchos adultos pasan por alto es que los pequeños también cargan con emociones difíciles, con preocupaciones, con necesidades emocionales que no se ven a simple vista. Emiliano no llegó al Capitolio solo. Lo llevó hasta allá Niñez en Movimiento, una iniciativa liderada por la senadora Ana Paola García que permitió a seis niños de Córdoba viajar a Bogotá, conocer de cerca cómo funciona el Congreso y vivir una experiencia real de liderazgo ciudadano. Seis pequeños cordobeses diciendo presentes en el corazón del poder legislativo del país.
Lo importante no es solo que un niño haya hablado en el Congreso, aunque suene bonito. Lo importante es lo que su presencia deja sembrado: la salud mental infantil no puede seguir siendo un tema invisible. Los niños de hoy están más conscientes de sus emociones, menos temerosos de hablar de lo que les duele, y eso es un cambio generacional que la sociedad debe recibir con seriedad.
El verdadero reto viene después de que el micrófono se apague. Educación emocional real en las escuelas, acompañamiento psicológico accesible para todas las familias, políticas públicas que de verdad protejan el bienestar mental de la infancia. Porque Emiliano no viajó a Bogotá para que le aplauden la cabeza y se olvide todo mañana. Viajó para recordarle a quienes toman decisiones que escuchar a los niños no es un gesto bonito de campaña: es una obligación que debe convertirse en acciones concretas.
Fuente original: Chicanoticias

