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Un mismo taxi conecta el secuestro de Diana Ospina con la muerte del profesor Neill Cubides

Fuente: El Colombiano - Colombia
Un mismo taxi conecta el secuestro de Diana Ospina con la muerte del profesor Neill Cubides
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Las investigaciones de la Policía encontraron que el mismo vehículo de servicio público fue utilizado tanto en el secuestro de Diana Ospina en febrero como en el crimen del profesor Neill Cubides en enero. Los hermanos Juan Pablo y Diego Armando Gómez Cardozo fueron capturados por el caso Ospina, en el que robaron 40 millones de pesos. El hallazgo revela una red criminal organizada que operaba desde el servicio de taxi, lo que ha llevado a las autoridades a reforzar los controles en el transporte público.

Lo que parecía ser dos historias de violencia sin conexión en Bogotá terminó siendo un solo hilo rojo que lo atraviesa todo. El secuestro de Diana Ospina el 22 de febrero y la muerte del profesor Neill Cubides en enero quedaron unidos por un detalle que las autoridades tardaron en descubrir: el mismo taxi fue usado en ambos crímenes, y sus dueños sabían exactamente lo que hacían.

El alcalde Carlos Fernando Galán confirmó la captura de los hermanos Juan Pablo y Diego Armando Gómez Cardozo, quienes fueron señalados como los responsables de retener a Diana Ospina cuando salía de la discoteca Theatron en Chapinero. Diego Armando, conocido como 'Pachanga', era el cabecilla de la operación. Lo grave es que mientras comandaba estos delitos, teóricamente cumplía condena bajo la modalidad de casa por cárcel tras haber pasado tres años en la cárcel por hurto y porte de armas. Su hermano Juan Pablo, alias 'Pablito', era quien conducía el taxi durante el día y robaba durante la noche. Como si fuera poco, incluso se presentó ante el Gaula para simular inocencia.

La noche del 22 de febrero, Diana Ospina tomó ese taxi después de despedirse de una amiga. Envió la placa del vehículo a sus conocidos como medida de seguridad, pero esa fue la última señal clara que tuvieron de ella. Minutos después, un carro particular comenzó a seguir el taxi hasta el barrio Santa María del Lago, donde varios hombres abordaron el vehículo, la intimidaron y la obligaron a entregarles dinero en efectivo y acceso a sus cuentas bancarias. En total, se apoderaron de 40 millones de pesos. Tras cometer el delito, los hermanos intentaron desaparecer: cambiaron de casa cuatro veces, eliminaron sus redes sociales y usaron teléfonos internacionales. Fue en operativos simultáneos en Kennedy y San Cristóbal el 28 de marzo cuando fueron capturados. Ambos aceptaron los cargos por secuestro extorsivo agravado y hurto calificado, y enfrentarían penas no menores a 24 años de prisión.

El caso de Diana Ospina tiene preocupantes similitudes con lo que le sucedió al profesor Neill Felipe Cubides Ariza, quien desapareció el 15 de enero. Su cuerpo fue hallado calcinado días después en la zona rural de Usme. Galán fue claro al señalar que "hay vínculos inclusive entre los dos casos, como el carro, el taxi, digamos, la propiedad del taxi es el mismo propietario de los dos casos, lo cual evidencia pues un vínculo de un patrón de actividad criminal de estos sectores".

A diferencia del caso Ospina, los cuatro detenidos por el crimen del profesor no aceptaron los cargos. La Fiscalía les imputó homicidio agravado, secuestro extorsivo, hurto calificado y ocultamiento de elementos materiales probatorios por haber intentado desaparecer el cuerpo mediante incineración. La investigación sigue con pruebas como rastreos de GPS y cámaras de seguridad en cajeros automáticos de Venecia y Fátima.

El alcalde fue enfático en que la investigación no termina aquí. "Ahí faltan algunos también, en ese caso faltan varios también en ese caso, y la policía está detrás de ellos", señaló. Mientras tanto, el secretario de Seguridad, César Restrepo, llamó la atención sobre la infiltración de criminales en el servicio de taxi: "Quien conduce un taxi es responsable de la vida e integridad de su pasajero. Urge un registro público de conductores con verificación de antecedentes para evitar la infiltración de criminales y proteger al gremio y a la ciudadanía".

Galán dejó clara su posición frente a la inseguridad en Bogotá: aunque reportó una reducción del 23% en este tipo de delitos, reconoció que las estructuras criminales han evolucionado y operan de manera más profesional, usando tapabocas, guantes y vehículos con placas alteradas. "No podemos romantizar a los delincuentes y decir que justicia es venganza, no, la justicia es necesaria y es fundamental para restablecer el orden", afirmó el alcalde.

Fuente original: El Colombiano - Colombia

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