ÚltimasNoticias Colombia

Colombia

Un herrero tenía razón: nos acostumbramos a que aquí se vale de todo

Fuente: San Andrés Hoy
Un herrero tenía razón: nos acostumbramos a que aquí se vale de todo
Imagen: San Andrés Hoy Ver articulo original

Luis Guillermo Echeverri reflexiona sobre cómo la sociedad colombiana ha normalizado el cinismo y los abusos éticos en la política y las instituciones. Argumenta que hemos abandonado los principios de honestidad y propósito común que caracterizaban a generaciones anteriores, reemplazándolos por una cultura donde la trampa se confunde con inteligencia y la corrupción permea todo el aparato estatal. Para el columnista, esta degradación moral es responsabilidad de una ciudadanía cómplice que eligió el libertinaje sobre la responsabilidad.

Un herrero le dijo ayer a Echeverri algo que resume el malestar profundo del país. "Dotor ustedes, es que no sabían que en la política el baile es criar cuervos para que le saquen los ojos a uno, ¿o qué?" Esa observación de alguien que trabaja con las manos toca el nudo del problema: nos merecemos lo que se nos viene por desentendidos ante el cinismo y los abusos éticos en el manejo del Estado.

Echeverri no anda con rodeos. Dice que somos un narcoestado, una "sociedad lavandera" donde solo mueven las conveniencias individuales. Nos describe como cobardes, cómodos, vendidos, habladores de paja. Una dirigencia que rinde pleitesía al dinero, una moral que adoptó el engaño mercantilista caribeño, mezclado con el clasismo encomendero y la envidia que heredamos de nuestra historia.

El columnista contrasta esto con una Colombia que existió: la de los arrieros que transportaban oro y valores honradamente, gentes pobres pero dignas que preferían levantar familias honestas antes que robar. Una cultura donde se rendían cuentas y se entregaba la devuelta. Esa Colombia se perdió. Aquí la trampa y la maña se volvieron símbolo de inteligencia cuando hay plata de por medio. Nos hicimos a una cultura mafiosa que el mundo conoce por Netflix.

Lo que duele más es que nos vale huevo todo, pero sin soltar el libertinaje anárquico que nos está quitando la libertad. Reemplazamos orden por irresponsabilidad. Los medios de comunicación o sirven como herramienta difamatoria, o están fletados por la pauta estatal, o tratan con respeto adulador a ladrones de cuello blanco. Ya la información no educa, nos vuelve insensibles.

Echeverri ve un presidente que promueve el narcoterrorismo con el engaño de la paz total, que expropía bienes privados, permite el robo abierto al erario y mató la salud del pueblo. Las organizaciones criminales, dice, no solo controlan las fronteras: están infiltradas en todo el espectro burocrático estatal. Y mientras tanto, el circo electoral sigue funcionando como si fuéramos aún una democracia de verdad, compartido con narcotraficantes apalancados en la propaganda estatal.

El análisis del columnista es duro: perdimos el propósito de país, esa voluntad de entrega al bien común. Hoy elegimos entre lo menos peor, un problema cultural y estructural que no se resuelve con discursos. Este país, dice, es totalmente ingobernable política, social y económicamente. La única salida sería una democracia fundamentada en una justicia implacable. Pero esa no la tenemos. Mientras tanto, la ambición desmedida e irresponsable de poder de unos pocos es la ruina de todos.

Fuente original: San Andrés Hoy

Noticias relacionadas