Un buen gerente sabe dónde poner a cada quien: la clave está en identificar fortalezas
Un estudio de la Universidad de Chicago reveló que los mejores gerentes son quienes identifican las fortalezas de sus empleados y los ubican en los cargos correctos. Los trabajadores que tuvieron contacto con estos directivos ganaban 13% más y tenían 16% más altas sus métricas de rendimiento. El hallazgo muestra que una tarea fundamental de todo líder es hacer reasignaciones inteligentes que potencien a su equipo.
Saber elegir a la persona indicada para el puesto indicado es todo un arte. Especialmente en empresas que están apenas empezando a definir sus estructuras o en aquellas ya consolidadas donde los equipos llevan años juntos. Identificar quién tiene el potencial para crecer, reconocer capacidades ocultas y confiar en ellas es lo que separa a los gerentes mediocres de los excepcionales.
Esto no es solo intuición de negocios. Una investigación de la Universidad de Chicago lo confirmó con cifras contundentes. Durante diez años, Virginia Minni, profesora adjunta de economía en la escuela de negocios, estudió a más de 200.000 trabajadores y 30.000 directivos en 100 países. El resultado fue claro: los buenos gerentes son aquellos que provocan cambios inteligentes en sus equipos, moviendo gente tanto en la línea de ascenso como en traslados horizontales. "La mano visible de los directivos asigna las habilidades específicas de los trabajadores a puestos de trabajo especializados, lo que conduce a una mejora de la productividad de los trabajadores existentes que perdura más allá del tiempo que los directivos permanecen en la empresa", explicó Minni.
Lo fascinante de este estudio es cómo Minni llegó a estas conclusiones. Observó a empleados que tenían contacto directo con altos directivos y los comparó con otros bajo el mando de jefes sin tanta capacidad de decisión. Descubrió que el 40% de los trabajadores en contacto con directivos de alto rendimiento cambiaban de cargo lateralmente. Y los números hablan solos: siete años después, estos empleados ganaban 13% más dinero y sus métricas de rendimiento —como ventas per cápita— eran 16% más altas que las de otros trabajadores.
Pero hay algo más profundo aquí. No se trata solo de hacer cambios por hacer cambios. Los directivos que saben identificar fortalezas también motivan e inspiran. Por eso los trabajadores en contacto con ellos eran 9,7% más propensos a participar en programas de ascenso y 50,5% más dispuestos a aceptar desafíos fuera de su equipo original. "Los directivos tenían un don para descubrir las fortalezas y aspiraciones no reconocidas de los trabajadores y orientarlos hacia funciones más adecuadas", subrayó Minni.
El mensaje para las empresas es claro: esta no puede ser una tarea dejada únicamente a recursos humanos. Los altos directivos deben estar cerca de sus equipos, analizar profundamente las habilidades de cada uno y visualizar su potencial a largo plazo. Quienes lo hagan tendrán no solo empleados más productivos, sino también equipos más motivados y comprometidos con los objetivos de la compañía.
Fuente original: La República - Emprendimiento