ÚltimasNoticias Colombia

Colombia

Un año sin Miguel Uribe: el dolor infinito de una familia que aprende a vivir sin él

Fuente: El Colombiano - Colombia
Un año sin Miguel Uribe: el dolor infinito de una familia que aprende a vivir sin él
Imagen: El Colombiano - Colombia Ver articulo original

El 7 de junio se cumple un año del atentado contra el senador Miguel Uribe, quien falleció 65 días después en el hospital. Su familia, encabezada por su viuda María Claudia Tarazona y su hijo Alejandro de cinco años, ha enfrentado un duelo público mientras la investigación avanza. Este domingo realizarán un acto íntimo en una montaña donde intentarán cerrar la despedida que no pudieron hacer el día del crimen. La Fiscalía investiga hipótesis que incluyen la participación de la Segunda Marquetalia y otras líneas de investigación en desarrollo.

Hace exactamente un año, un sábado 7 de junio, Colombia se paralizó. Un atentado contra Miguel Uribe Turbay convirtió esa jornada en un antes y un después para el país. Los videos del ataque se viralizaron en cuestión de minutos, pero incluso hoy, 365 días después, persiste una pregunta fundamental: quién dio la orden.

Para la familia Uribe Tarazona, sin embargo, esta fecha significa algo muy distinto. Es el aniversario de haber perdido al papá, al esposo, al hombre que esa mañana se despidió diciendo "En la noche nos vemos" y nunca regresó. Alejandro, el hijo menor, tiene cinco años. La misma edad que tenía Miguel cuando su propia madre fue asesinada durante un secuestro. Una coincidencia trágica que atraviesa a esta familia como una cicatriz que no cierra.

Ese 7 de junio desayunaron juntos como lo hacían siempre. Miguel estaba en plena campaña presidencial por el Centro Democrático, corriendo de un lado a otro. Pero ese día, después del desayuno familiar, todo cambió en segundos. Un adolescente de 14 años se mezcló entre la multitud en el parque El Golfito de Bogotá y abrió fuego contra el senador. Dos impactos: uno en la cabeza, otro en el muslo. Lo que siguió fueron 65 días de agonía en una unidad de cuidados intensivos. El 11 de agosto, Miguel Uribe falleció.

"Mamá, ¿puedo visitar a mi papá en el cielo?" La pregunta de Alejandro resume el dolor de esta familia. Es la pregunta imposible de responder cuando tienes cinco años y acabas de perder a tu padre. Ese niño que aprendía piano con su papá, que recibía lecciones de lectura y amor por los animales, ahora pregunta dónde queda el cielo. María Claudia, su madre, se dedica a darle respuestas que le deje paz. "Trato siempre de darle la respuesta que le dé calma y le dé paz, y yo creo que lo más importante es sobre todo darle un espacio para que pueda llorar y pueda darse el permiso de sentir todo lo que significa no tener a su papá y haberlo perdido", explica.

Lo más desgarrador llegó cuando Alejandro confesó una noche que no había alcanzado a despedirse. "Mamá, es que yo no me pude despedir. No pude decirle adiós", recordó. El llanto del niño fue intenso mientras su madre intentaba acompañarlo en medio de su propio dolor. María Claudia dice que de todas las cosas difíciles que ha vivido desde la muerte de Miguel, "la más dolorosa para mí y de lo que más me quiebra es oír llorar a Alejandro por su papá".

La vida cambió demasiado rápido para esta familia. Ocho días antes del atentado, María Claudia y Miguel viajaron solos a Nueva York, su lugar favorito fuera de Colombia. Fueron apenas seis días, pero ahora esos días son sagrados en la memoria de Tarazona. "Fue una gran despedida. La pasamos felices, recorrimos la ciudad. Fuimos al sitio donde me propuso que fuéramos novios, recorrimos los restaurantes a los que habíamos ido, hicimos una cantidad de planes y pasamos absolutamente felices. Muy triste y muy doloroso que haya sido el último, pero no dejo de darle gracias a Dios por haber tenido esa despedida tan maravillosa que tuve con Miguel", recuerda.

María Claudia pasó de vivir en silencio, dedicada a su familia, a convertirse en una voz pública. Durante los días en el hospital, repartía reportes sobre el estado de salud de Miguel. Apelaba a la fe de los colombianos para que rezaran por su esposo. Hoy, reconoce que hacer el duelo acompañado es diferente. "Siempre que salgo recibo un abrazo, un mensaje de solidaridad. La gente se conecta mucho con el dolor de mi familia y siempre me dicen: 'rezamos mucho por Miguel, seguimos orando por ti y por tus hijos'. Y, de alguna manera, hacer el duelo acompañado es diferente. Es algo lindo y que yo, además, recibo con mucho amor y mucho cariño por parte de los colombianos".

Esta familia enfrentará este domingo, en un acto íntimo en una montaña cuya ubicación no será revelada por seguridad, la despedida que no pudieron hacer. Habrá una caminata por diferentes estaciones, escucharán canciones de Miguel, leerán cartas que él escribió, sembrarán un árbol y liberarán mariposas. Esas mariposas llevarán al cielo el mensaje que Alejandro siente que no pudo entregar. "Yo creo que Alejandro necesita mucho sentir que puede decirle a su papá, y yo creo que no es solamente decirle adiós, ¿no? Es decir, no quería que te murieras, no quería que te pasara esto, quiero tenerte en la vida conmigo", señaló María Claudia.

Mientras la familia intenta cerrar esa herida, la Fiscalía sigue investigando. Sostiene que la Segunda Marquetalia ordenó el crimen. Cuatro personas han sido condenadas hasta ahora, incluyendo al menor que disparó. Los investigadores han emitido órdenes de captura contra alias el Zarco Aldinever, uno de los máximos comandantes de esa disidencia, y otros seis integrantes, entre ellos alias Iván Márquez, supuestamente refugiados en Venezuela.

Pero hay más. María Claudia ha revelado que la Fiscalía investiga una hipótesis adicional: que sectores del Gobierno habrían tenido participación en la planeación del crimen. "Un crimen de Estado. Quiere decir que el Gobierno colombiano intervino en el asesinato de Miguel y es materia de investigación, presuntamente. Es una hipótesis. Que el Gobierno dio la orden, se reunió para planear el asesinato de Miguel", afirmó Tarazona. Pero dejó clara una aclaración importante: esto es una hipótesis en desarrollo, no una conclusión probada. La investigación continúa recopilando pruebas.

Para María Claudia, la respuesta sobre el porqué es más personal. Cree que Miguel se convirtió en un objetivo por sus posiciones firmes contra las disidencias y su rechazo a las negociaciones con grupos armados. "Ellos sabían que si Miguel ganaba se acababan las condescendencias. Él representaba una amenaza y era el candidato con más opciones de llegar a la Presidencia", asegura. Es su convicción, no una conclusión judicial. Es la explicación que le permite darle algún sentido a una pregunta que, un año después, sigue persiguiendo a su familia: por qué decidieron matar a Miguel.

Fuente original: El Colombiano - Colombia

Noticias relacionadas