Turista captura el momento del tiroteo en Teotihuacán: video muestra al agresor segundos antes de abrir fuego

Un video viral muestra el instante exacto en que Julio César Jasso Ramírez, un ciudadano mexicano de 27 años, abrió fuego contra turistas en las pirámides de Teotihuacán. El ataque dejó una mujer canadiense muerta y 13 heridos, entre ellos tres colombianos, uno de ellos un niño de 6 años. Las autoridades mexicanas confirmaron que fue un ataque premeditado, no impulsivo, ejecutado por un individuo con perfil psicopático obsesionado con la masacre de Columbine.
Un video que se viralizó en redes sociales captura el momento exacto del horror en las pirámides de Teotihuacán. En las imágenes se ve a decenas de visitantes disfrutando tranquilamente del sitio arqueológico, tomándose selfis y subiendo por los milenarios escalones, cuando de repente aparece el agresor caminando con total naturalidad entre la multitud. Sin gritos previos ni altercados, simplemente abre fuego. La violencia estalla de la nada, generando una estampida que los sobrevivientes describieron como estar en una "zona de guerra".
En audios que acompañan otras grabaciones filtradas se escucha a la gente desesperada gritándole a la Guardia Nacional: "¡Ya va para arriba, ahí dispárenle!", mientras el tirador ascendía los 43 peldaños del antiguo templo para atrincherarse en la cúspide y disparar desde una posición más ventajosa.
El saldo fue desgarrador. Una mujer canadiense de 32 años murió en el sitio, víctima de los impactos directos. Otras 13 personas resultaron heridas: algunas por disparos y otras sufrieron traumas y fracturas al ser pisoteadas durante la evacuación masiva. Entre los afectados hay tres ciudadanos colombianos, lo que generó particular preocupación en nuestro país. Uno de los heridos es apenas un niño de 6 años. La Cancillería confirmó que nuestros compatriotas reciben atención médica especializada con acompañamiento consular permanente.
El agresor fue identificado como Julio César Jasso Ramírez, un mexicano de 27 años que se quitó la vida en lo alto de la pirámide después de cometer la masacre. Las investigaciones del Gabinete de Seguridad de México descartaron rápidamente que fuera un ataque vinculado a los cárteles del narcotráfico. Lo que descubrieron fue más perturbador: un perfil psicopático de un "criminal copycat", alguien obsesionado con reproducir atrocidades ajenas. Jasso era admirador fanático de la masacre de la secundaria Columbine en Estados Unidos, ocurrida el 20 de abril de 1999. En sus perfiles virtuales hallaron referencias a la Alemania nazi y manifiestos en los que aseguraba obedecer órdenes de "entidades no terrenales", mientras se quejaba de que los turistas "profanaban" el sitio para "hacerse la fotito".
El fiscal del Estado de México, José Luis Cervantes, confirmó que "no fue un acto impulsivo". Jasso se había hospedado en hoteles cercanos días antes del ataque y visitó la zona varias veces para estudiar los puntos ciegos de la seguridad. Se trató de una operación deliberadamente planificada.
El hecho expone una brecha imperdonable en los protocolos de seguridad de uno de los emblemas culturales más visitados de América Latina. Un individuo armado logró vulnerar todos los controles de acceso sin ser detectado. El gobierno mexicano tendrá que replantear urgentemente la instalación de detectores de metales y sistemas de revisión más rigurosos para que lo ocurrido no vuelva a repetirse.
Fuente original: Minuto30
