Tu postura en la entrevista de trabajo podría cambiar tu salario: la ciencia lo explica
Investigadores de Harvard descubrieron que adoptar una "postura de poder" durante dos minutos antes de una entrevista o reunión importante puede alterar tus hormonas y aumentar la confianza. Los estudios muestran que posturas abiertas elevan la testosterona en 20% y reducen el estrés en 25%. Esta técnica podría ser la diferencia entre conseguir o perder ese trabajo que necesitas.
Si tienes una entrevista de trabajo próxima y los nervios no te dejan dormir, la respuesta podría estar más simple de lo que crees: en tu propio cuerpo. Investigadores de la Escuela de Negocios de Harvard han descubierto que la forma en que te pares y te muevas minutos antes de entrar a esa reunión crucial puede cambiar literalmente tu química cerebral y tus posibilidades de éxito.
Amy Cuddy, profesora de la universidad y autora de estudios sobre este tema, explica que "las personas tienen mucho control sobre su capacidad de estar a la altura de las circunstancias y de demostrar lo mejor de sí mismas o su naturaleza ambiciosa". Lo interesante es que no se trata de engañar a otros, sino de engañar a tu propio cuerpo para que se sienta más seguro.
En los experimentos de laboratorio, los investigadores dividieron a los participantes en dos grupos. Unos adoptaron una "actitud de alto poder": levantaban las manos, se expandían, ocupaban espacio. Otros tomaban una "actitud de bajo poder": se encorvaban, cruzaban los brazos, se hacían pequeños. Después de solo dos minutos en estas posturas, les tomaron muestras de saliva para medir sus hormonas. Los resultados fueron sorprendentes. Quienes adoptaron la postura abierta aumentaron su testosterona en un 20% (la hormona asociada con la confianza) y redujeron el cortisol en un 25% (la hormona del estrés). Los del otro grupo experimentaron exactamente lo opuesto: menos testosterona, más estrés.
Esto no es solo teoría. En las pruebas de comportamiento, los que habían estado en postura de poder fueron más propensos a tomar riesgos calculados, como aceptar un desafío con dinero en juego. Esto podría traducirse directamente en cómo negocias un salario o cómo te desempeñas en una presentación importante.
Lo crucial es el timing. Cuddy enfatiza que debes adoptar estas posturas antes de entrar en la situación de alto impacto, no durante. No se trata de inflar el pecho delante de tu jefe o hacer grandes gestos en la sala de juntas. La idea es ir al baño, a un rincón privado, o simplemente llegar 15 minutos antes y usar esos minutos para "hacerte grande". Como ella lo dice, "en gran medida, esto se trata de estar presente en el momento".
Algunos reportes anecdóticos sugieren que este comportamiento incluso ayuda a aliviar la depresión y los sentimientos negativos. Personas que practican estas posturas de poder afirman que no pueden mantenerse aferradas a emociones negativas mientras su cuerpo está en esa posición de confianza. Cuddy también cree que estos principios funcionan en el mundo digital: si trabajas desde casa o participas en videoconferencias, la forma en que te posiciones frente a la cámara podría influir en cómo otros te perciben y en tu propio desempeño.
Fuente original: BBC Mundo - Economía
