Trump impulsa consejo de paz mientras Gaza y Cisjordania muestran señales contradictorias

La Casa Blanca convoca la primera reunión del "Consejo de Paz" para avanzar en negociaciones entre israelíes y palestinos, pero el terreno presenta un panorama complejo: un frágil alto el fuego en Gaza con ataques continuos, obstáculos en la ayuda humanitaria, y una Cisjordania donde la expansión de asentamientos israelíes se acelera sin regulación. Las Naciones Unidas advierte que sin avances concretos, esta tregua podría ser solo un respiro antes de nueva violencia.
Mientras Washington se prepara para la primera reunión del "Consejo de Paz" impulsado por el presidente Donald Trump, las condiciones en el terreno palestino e israelí pintan un cuadro de esperanza frágil entrelazada con problemas profundos. La iniciativa estadounidense, respaldada por el Consejo de Seguridad de la ONU, busca abrir una puerta diplomática al conflicto que ha dejado Gaza devastada. Pero según reportes de organismos internacionales, los obstáculos para materializar esa paz son sustanciales.
La tregua que entró en vigor en Gaza el 10 de octubre levantó expectativas, pero no ha detenido la violencia. Rosemary DiCarlo, vicesecretaria general de Asuntos Políticos de la ONU, fue directa al advertir ante el Consejo de Seguridad: "A pesar del alto el fuego, Gaza sigue sin estar en paz". Los intercambios de disparos entre fuerzas israelíes y grupos palestinos continúan, hay ataques en zonas pobladas, y la mayoría de civiles siguen desplazados de sus hogares. Mientras tanto, los heridos carecen de atención médica adecuada porque los hospitales están colapsados. Israel ha mantenido restricciones logísticas y de seguridad que limitan la entrada de ayuda humanitaria, lo que complica los planes de reconstrucción que dependerían de una segunda fase del alto el fuego.
Pero si Gaza muestra un conflicto congelado pero no resuelto, Cisjordania presenta un escenario aún más preocupante. DiCarlo advirtió sobre lo que describió como "la progresiva anexión de facto de Cisjordania": los asentamientos israelíes se expanden sin cesar, los colonos ejercen violencia contra palestinos, se demolición viviendas palestinas, y circulan restricciones que fragmentan el territorio. Lo grave es que Israel acaba de reanudar procedimientos para registrar propiedades en la zona C, que cubre aproximadamente el 60% de Cisjordania y permanece bajo control militar israelí desde los acuerdos de Oslo de 1993. Según la ONU, esto podría "despojar a los palestinos de sus propiedades y ampliar el control israelí sobre las tierras". Para analistas internacionales, cada año que pasa hace menos viable la perspectiva de un Estado palestino independiente.
A esto se suma el colapso financiero de la Autoridad Palestina, debilitada porque Israel retiene los ingresos fiscales que le corresponden. Con salarios públicos pagados a medias y servicios cada vez más deficientes, la capacidad institucional palestina se erosiona, alimentando la inestabilidad.
Representantes de la sociedad civil que participaron en debates de la ONU también expresaron su preocupación. La activista palestina Hiba Qasas señaló que "el statu quo no es viable para ninguno de los dos pueblos". Por su parte, el israelí Nadav Tamir describió a la región como estando "en una encrucijada: entre la anexión y la expulsión [...] o un futuro negociado basado en el reconocimiento mutuo y la integración regional".
Las próximas semanas serán cruciales. Washington espera que el "Consejo de Paz" reactive negociaciones sobre una segunda fase del alto el fuego en Gaza y construya una arquitectura regional que incluya normalización entre Israel y países árabes. Pero para que esto funcione, DiCarlo advierte que necesita "una perspectiva política creíble". Sin ella, esta tregua podría ser solo un respiro antes de una nueva espiral de violencia en un conflicto que ha marcado a generaciones enteras de palestinos e israelíes.
Fuente original: ONU - Oriente medio



