Trump elogia a Alemania pero arrecia contra Reino Unido y España por su falta de cooperación en Irán

Donald Trump recibió al canciller alemán Friedrich Merz en la Casa Blanca el 3 de marzo y aprovechó para criticar duramente a otros aliados europeos. El presidente estadounidense amenazó con cortar el comercio con España por negarse a usar sus bases militares en el sur para operaciones contra Irán, y expresó su "descontento" con Londres por su falta de cooperación. Alemania, en cambio, recibió el apoyo de Trump al coincidir en el rechazo al régimen iraní.
La reunión entre Donald Trump y el canciller alemán Friedrich Merz en Washington tenía propósito comercial, pero se convirtió en una nueva ocasión para que el presidente estadounidense distribuya críticas entre sus aliados europeos. Lo notable fue lo que dijo y lo que no: mientras elogió a Berlín por su postura frente a Irán, no tuvo palabras amables para Reino Unido ni para España.
Trump se mostró particularmente molesto con el Gobierno británico. Durante una rueda de prensa en el Despacho Oval, cuestionó el compromiso del primer ministro Keir Starmer con la guerra en Medio Oriente y lanzó una comparación poco halagadora: "No estamos tratando con Winston Churchill", espetó refiriéndose a Londres. El punto de fricción central es la base militar de Diego García, ubicada en el archipiélago de Chagos en el océano Índico, que el Reino Unido inicialmente se negó a poner a disposición de Estados Unidos para operaciones contra Irán.
Pero las críticas más fuertes fueron dirigidas a España. Trump amenazó con suspender completamente el comercio con el país por haber rechazado autorizar el uso de las bases militares estadounidenses en Rota y Morón, en el sur español, para la campaña militar contra Irán. "Vamos a suspender todo comercio con España. No queremos saber nada de España", declaró el presidente desde la Casa Blanca. Además, cuestionó el gasto en defensa español, que considera insuficiente conforme a los estándares de la OTAN.
El Gobierno español respondió que no había recibido solicitud alguna sobre el uso de sus bases. El ministro de Asuntos Exteriores José Manuel Albares declaró que "no había mantenido ninguna conversación con ningún representante norteamericano ni había recibido ninguna petición" relacionada con las instalaciones militares. Albares también aclaró que esas bases no fueron utilizadas en el ataque del fin de semana contra Irán y reafirmó que España no permitirá operaciones contrarias a la Carta de las Naciones Unidas.
Mientras tanto, Alemania recibió trato distinto. Friedrich Merz, durante la misma rueda de prensa, destacó que su país y Estados Unidos compartían el objetivo de ver desaparecer el régimen actual en Teherán. "Estamos en la misma onda en lo que respecta a rechazar este terrible régimen en Irán", señaló el canciller alemán. Merz indicó que planteará con Trump el futuro de Irán tras la guerra, además de discutir sobre Ucrania y las relaciones comerciales entre la Unión Europea y Estados Unidos.
La posición alemana ha sido particular: aunque Berlín se alineó con un comunicado conjunto con Francia y Reino Unido disponible a emprender "acciones defensivas necesarias y proporcionadas" contra Irán, subrayó que su cooperación se limita a garantizar la "protección" de los soldados alemanes destacados en la región, sin pretender lecciones sobre la legalidad de las operaciones.
Fuente original: France 24 - Europa



