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Trump defiende la guerra contra Irán pero deja más dudas que respuestas sobre cuándo terminará

Fuente: France 24 - Medio Oriente
Trump defiende la guerra contra Irán pero deja más dudas que respuestas sobre cuándo terminará
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El presidente estadounidense justificó el conflicto en un discurso televisado desde la Casa Blanca pero evitó fijar una fecha para el cierre de operaciones, generando volatilidad en los mercados financieros globales. Aunque prometió terminar "muy rápido", advirtió que los ataques continuarán dos o tres semanas más. La prolongación de la guerra amenaza con una crisis energética por el bloqueo del estrecho de Ormuz y presiona los precios del petróleo hacia nuevos máximos.

Donald Trump defendió los bombardeos contra Irán en un discurso de casi veinte minutos transmitido en horario estelar desde la Casa Blanca, pero dejó más interrogantes que certezas sobre el rumbo del conflicto iniciado a finales de febrero junto a Israel. En un mensaje que buscaba calmar a mercados y ciudadanos estadounidenses, el mandatario aseguró que Washington está "ganando" y promete terminar la ofensiva "muy rápido", aunque simultáneamente advirtió que los ataques continuarán durante las próximas "dos o tres semanas". Esta contradicción refleja la tensión política y económica que rodea el conflicto.

Lo más notable del discurso fue lo que Trump no dijo. Evitó comprometerse con un calendario concreto para el fin de la guerra, una omisión significativa después de haber sugerido días antes que todo terminaría en aproximadamente dos semanas. El presidente afirmó que los "objetivos estratégicos clave" están cerca de completarse y que sus fuerzas atacarán a Irán "con extrema dureza" durante el tiempo restante, pero no explicó cómo se definirá el cierre del conflicto ni qué condiciones marcarían su conclusión. Tampoco presentó detalles sobre la estrategia futura. Esta falta de claridad coincide con el envío de miles de soldados adicionales a Medio Oriente y la presión creciente de los aliados del Golfo para que Washington ponga fin a las hostilidades.

Sobre el programa nuclear iraní, Trump insistió en que Teherán no puede poseer armas nucleares, calificándolo como una "amenaza intolerable". Sin embargo, no ofreció pruebas concretas de cómo la ofensiva ha afectado específicamente al arsenal nuclear rival. La Administración había afirmado que Estados Unidos e Israel "aniquilaron" el programa nuclear durante ataques realizados en verano, pero el mandatario no proporcionó detalles adicionales para respaldar esa afirmación. Sí advirtió que cualquier intento iraní de reactivar las instalaciones bombardeadas será respondido con nuevos ataques.

Un aspecto llamativo fue la ausencia de referencias a negociaciones diplomáticas con Irán, a pesar de que Trump había mencionado conversaciones "positivas" en días anteriores. El miércoles no mencionó ningún esfuerzo diplomático ni un posible alto el fuego, lo que refuerza la percepción de que la estrategia estadounidense se centra exclusivamente en presión militar. Simultáneamente, Trump moderó su tono hacia los aliados después de criticar duramente a la OTAN esta semana. En cambio, instó a países como Japón, Francia, Corea del Sur y China a asumir la responsabilidad de proteger el estratégico estrecho de Ormuz una vez termine la guerra, afirmando que "los países del mundo que reciben petróleo a través del estrecho de Ormuz deben cuidarlo".

Los mercados reaccionaron con nerviosismo inmediato. El precio del petróleo subió más del siete por ciento, superando los ciento nueve dólares por barril, mientras que las bolsas cayeron y el dólar se fortaleció como activo de refugio. Los analistas advierten que la prolongación del conflicto podría provocar estanflación, una situación donde coexisten inflación elevada y crecimiento económico débil. Trump reconoció la preocupación de los estadounidenses por el aumento de los precios del combustible pero los calificó como un impacto temporal, sin presentar nuevas medidas para mitigar las consecuencias económicas que ya está causando la guerra.

La incertidumbre sigue siendo la protagonista. Con el plazo de sesenta días de la Ley de Poderes de Guerra acercándose, Trump enfrenta decisiones cruciales sobre la continuidad de la ofensiva. La posibilidad de que el estrecho de Ormuz permanezca bloqueado ha intensificado los temores de una crisis energética duradera que podría impactar a economías en todo el mundo, incluyendo la de América Latina y Colombia que dependen de importaciones de petróleo. Por ahora, la pregunta que inquieta a inversores y gobiernos es simple pero fundamental: cuándo va a terminar esto.

Fuente original: France 24 - Medio Oriente

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