Trump advierte que la guerra contra Irán durará semanas pero está preparado para extenderla indefinidamente

Estados Unidos intensifica su ofensiva contra Irán tras tres días de ataques coordinados con Israel. El presidente Trump aseguró que aunque calcula entre cuatro y cinco semanas de conflicto, su ejército tiene capacidad para prolongarlo mucho más. Los objetivos estadounidenses declarados son destruir las capacidades de misiles balísticos iraníes e impedir que el país desarrolle armas nucleares, aunque el secretario de Defensa aclaró que no descartan ninguna opción operativa, incluida una eventual invasión terrestre.
En el tercer día consecutivo de bombardeos coordinados con Israel, Estados Unidos definió ayer sus objetivos y planes de guerra contra Irán. El presidente Donald Trump compareció en la Casa Blanca para justificar la ofensiva y fue contundente en su mensaje: aunque su administración calcula entre cuatro y cinco semanas de conflicto, su ejército tiene "la capacidad de ir mucho más allá de eso". Trump enfatizó que los objetivos eran "destruir las capacidades iraníes y sus capacidades de producción de nuevos misiles, así como de aniquilar el vecindario y asegurarnos de que el principal terrorismo del mundo no tenga un arma nuclear nunca". El mandatario argumentó que esta era "nuestra última y mejor oportunidad para atacar y eliminar las amenazas intolerables que representa este régimen perverso y siniestro".
El secretario de Defensa Pete Hegseth y el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, detallaron la escala de la operación denominada "Furia Épica". Hegseth fue particularmente enfático al aclarar que "esta no es una guerra de cambio de régimen, pero el régimen sin duda cambió y el mundo está mejor gracias a ello", en referencia a la muerte del líder supremo Alí Jamenei y otros altos cargos en los ataques de los últimos días. Ambos militares confirmaron que no hay tropas estadounidenses actualmente en suelo iraní, pero no descartaron ninguna opción futura. "No vamos a entrar en detalles sobre lo que haremos o no haremos", respondió Hegseth cuando fue cuestionado directamente sobre esta posibilidad.
El general Caine ofreció cifras impresionantes sobre la magnitud de la operación iniciada el sábado 28 de febrero. Más de cien aeronaves, incluyendo bombarderos, cazas y drones, fueron lanzadas desde tierra y mar, atacando más de mil objetivos en las primeras veinticuatro horas. Algunas aeronaves viajaron más de treinta y seis horas para lanzar munición de precisión sobre infraestructuras subterráneas. Los primeros misiles disparados fueron Tomahawks desde el mar, mientras que en tierra se utilizaron armas de precisión. El objetivo inicial fue debilitar la estructura de control, las fuerzas navales, los misiles balísticos e impedir las comunicaciones del régimen iraní.
Hegseth fue claro sobre el tono que quería proyectar respecto a la duración del conflicto. Al dirigirse a "la gente que habla desde la izquierda", advirtió que "esto no es Irak, esto no es interminable". La referencia a la guerra en Irak es significativa: aquella invasión en 2003 derivó en una ocupación de casi nueve años tras la caída de Saddam Hussein. Sin embargo, Hegseth también reconoció que las operaciones en Irán "no es una operación de una sola noche" y pronosticó que habrá "pérdidas adicionales" de tropas estadounidenses. Hasta el momento, cuatro soldados estadounidenses han muerto en la operación.
Trump lamentó la pérdida de los militares estadounidenses caídos hasta ahora y prometió continuar "con una determinación feroz e inquebrantable para aplastar la amenaza que este régimen terrorista representa". El contraste es notable si se compara con sus declaraciones de junio de 2025, cuando tras una operación similar sostuvo que la mayor parte de las capacidades nucleares iraníes había sido destruida. Ahora, menos de un año después, el gobierno estadounidense describe la amenaza nuclear de Irán como inminente y requiriendo una intervención militar de escala incomparablemente mayor.
La operación refleja un cambio radical en la política exterior de Trump respecto a Irán. Hace semanas había estado presionando al régimen de los ayatolás para firmar un acuerdo en seguridad y defensa. Al no lograrlo, Trump decidió cerrar la puerta a las negociaciones diplomáticas. Hegseth lo explicó así: "Se negaron arrogantemente" a llegar a un acuerdo tras la advertencia de la operación anterior. "No empezamos esta guerra, pero la estamos terminando", concluyó el secretario de Defensa.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



