Tres señales para saber si está listo para endeudarse sin hundir sus finanzas

Expertos en finanzas personales advierten que el crédito no debe ser una solución de emergencia, sino una herramienta para impulsar proyectos. La regla 70/30 (gastos esenciales versus ahorro) y mantener un flujo de caja saludable son indicadores clave. Antes de pedir un préstamo, debe responder tres preguntas: si el crédito trabajará para usted, si puede ahorrar la cuota antes de endeudarse, y qué haría si pierde ingresos mañana.
En Colombia, acceder a un crédito es cada vez más fácil. Los bancos ofrecen dinero con un clic en el celular, y muchas personas lo ven como la solución rápida a cualquier apuro económico. Pero los especialistas en finanzas personales están sonando la alarma: esta tendencia está transformando el crédito en algo que nunca debería ser.
De acuerdo con la plataforma Bravo, especializada en liquidación de deudas y educación financiera, el crédito debería funcionar como un motor de crecimiento, no como un salvavidas. Los datos que maneja esta plataforma pintan un cuadro preocupante: adultos solteros entre los 31 y 40 años cargan una deuda promedio de 27 millones de pesos distribuida en cinco entidades financieras diferentes. Lo más alarmante es que destinan hasta el 60 por ciento de sus ingresos mensuales al pago de obligaciones, lo que deja poco margen para ahorrar o tomar decisiones financieras propias.
Los expertos usan una comparación que vale la pena recordar: "El crédito es como el oxígeno en una expedición: si lo buscas desesperadamente solo cuando te estás asfixiando, lo más probable es que ya sea tarde para llegar a la cima. El momento ideal para pedir un préstamo no ocurre cuando el bolsillo está vacío, sino cuando tu estructura financiera es lo suficientemente sólida para convertir esa deuda en un motor de crecimiento y no en un ancla de supervivencia que comprometa el 60 por ciento de su salario", señalan desde Bravo.
Para saber si está listo, existe una regla práctica: la 70/30. El 70 por ciento de sus ingresos debe ir a gastos esenciales, mientras que el 30 por ciento restante cubre ahorro y pago de deudas. Si un nuevo crédito rompe este balance, es mejor esperar. Lo importante es alcanzar lo que los especialistas llaman "fluidez financiera": cuando las obligaciones no presionan su presupuesto mensual y aún queda dinero disponible después de los gastos fijos y el ahorro.
Pero antes de firmar cualquier préstamo, responda tres preguntas cruciales. Primera: "¿Este crédito trabaja para mí o yo trabajaré para el crédito?". Un préstamo para educación o negocios genera ingresos futuros. Un crédito para consumo inmediato solo compromete dinero que todavía no gana. Segunda: "¿He pagado esta cuota por adelantado?". Debería poder ahorrar el valor de la cuota mensual antes de endeudarse. Como lo expresan en Bravo: "El ahorro es el entrenamiento; el crédito es la competencia". Tercera: "¿Qué pasa si mañana no hay ingresos?". Sin fondo de emergencia, un crédito se convierte en una bomba de tiempo si pierde su trabajo o sus ingresos caen.
La conclusión es simple: no se deje tentar por ofertas de crédito fácil. La decisión de endeudarse debe partir de la solidez de sus finanzas personales, no de la urgencia ni de lo disponible que esté el dinero en el banco. Solo cuando existe capacidad real de pago, ahorro establecido y estabilidad en los ingresos, el crédito cumple su verdadera función en su economía doméstica.
Fuente original: El Tiempo - Finanzas Personales
