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Trenes más veloces: la batalla contra el cuerpo humano y la física

Fuente: BBC Mundo - Tecnología

Fabricar trenes cada vez más rápidos es posible tecnológicamente, pero presenta desafíos brutales: el cuerpo humano sufre con la aceleración, la resistencia del aire se multiplica exponencialmente, y las curvas generan mareos. Las empresas trabajan en soluciones como trenes pendulares con sensores inteligentes y la futurista tecnología Maglev, aunque la comodidad del pasajero sigue siendo el obstáculo más difícil de resolver.

Cuando hablamos de hacer trenes más rápidos, los ingenieros se enfrentan a un problema que va mucho más allá de la potencia del motor: nuestros cuerpos simplemente no están diseñados para la velocidad extrema. Cada vez que aceleras bruscamente, experimentas ese mareo incómodo que todos sentimos al despegar de un avión. Y eso es solo el principio de los problemas.

La física juega en contra. Un tren que alcanza 480 kilómetros por hora consume aproximadamente 27 veces más potencia que uno que viaja a 160 km/h. La razón es brutal: a esa velocidad, el aire se vuelve un enemigo tangible. A diferencia de los aviones que vuelan a 35 mil pies donde el aire es menos denso, los trenes se mueven sobre el terreno donde la resistencia atmosférica es mucho más intensa. Eso significa más vibración, más consumo de energía, más problemas.

Las curvas empeoran todo. Las antiguas líneas ferroviarias en Europa siguen trazados históricos llenos de giros y pendientes, diseñados mucho antes de que alguien pensara en velocidades extremas. Fue por eso que a principios de los años 70 los ingenieros tomaron una lección de los motociclistas: inclinar el tren en las curvas como una moto que se ladea. Nacieron así los trenes pendulares, suena simple pero funcionaba.

El problema vino después. James Kennell, ingeniero de proyectos del fabricante canadiense Bombardier, lo explicó de manera reveladora: "Si el sistema pendular es bueno usted no siente que esté pasando por una curva, pero si puede verla -por ejemplo por los cambios en el horizonte- puede que usted se maree". Tu cerebro se confunde cuando el cuerpo dice una cosa y los ojos ven otra. Los trenes pendulares modernos resolvieron eso reduciendo ligeramente el ángulo de inclinación, para que los pasajeros igualmente noten el giro sin nausearse.

Bombardier desarrolló un sistema llamado FlexxTronic Wako que usa sensores y computadoras para monitorizar en tiempo real cómo está la vía y ajusta automáticamente la inclinación del tren para que sea lo más suave posible. Incluso detecta irregularidades repentinas en los rieles para que los pasajeros no sientan los baches. Los trenes Zefiro de la compañía operan en China a 380 km/h y estaban en pruebas en Italia.

Pero hay alternativas. El Maglev, la tecnología de levitación magnética que usan en Asia, promete algo diferente. El SC Maglev de Japón viaja normalmente a 500 km/h sin tocar los rieles, eliminando la fricción. Sin embargo, si quisieras ir mucho más rápido, la turbulencia del aire te vuelve a frenar. De ahí nace la idea futurista del Hyperloop de Elon Musk: trenes en tubos de vacío bajo tierra para eliminar completamente la resistencia del aire. Todavía es más ciencia ficción que realidad.

Mientras eso llega, la experiencia del pasajero sigue siendo lo más importante. Una investigación de la Universidad de Ulsan en Corea del Sur reveló que todo cuenta: los estímulos visuales, los olores, el ruido, el diseño del asiento, la temperatura y la humedad afectan cómo te sientes durante el viaje. Los trenes pueden ser cada vez más veloces, pero si los pasajeros llegan mareos y exhaustos, de poco sirve la velocidad. Por eso algunos expertos sugieren que las compañías ferroviarias estudien cómo las aerolíneas mantienen cómodos a los viajeros durante horas. La carrera por trenes ultra rápidos apenas está comenzando, pero parece que la comodidad será el verdadero cuello de botella.

Fuente original: BBC Mundo - Tecnología

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