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Tregua frágil entre Israel y Hezbolá: primeras violaciones y familias retornando a escombros

Fuente: France 24 - Medio Oriente
Tregua frágil entre Israel y Hezbolá: primeras violaciones y familias retornando a escombros
Imagen: France 24 - Medio Oriente Ver articulo original

Un cese al fuego de diez días entre Israel y Hezbolá entró en vigor el viernes 17 de abril tras negociaciones de Donald Trump, pero casi inmediatamente surgieron denuncias de violaciones del acuerdo. Mientras miles de libaneses intentan regresar a sus hogares en el sur del país, se encuentran con destrucción masiva. Israel mantiene su objetivo de desmantelar a Hezbolá y advierte que podría reanudar operaciones, mientras la comunidad internacional pide que esta tregua derive en una paz duradera.

La madrugada del viernes 17 de abril marcó el inicio de una tregua que el mundo esperaba con ansias. A medianoche, hora local, entró en vigor un alto el fuego de diez días entre Israel y Hezbolá, fruto de conversaciones que Donald Trump sostuvo con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el presidente libanés Joseph Aoun. Esta pausa en el conflicto llega después de mes y medio de enfrentamientos que dejaron 2.294 muertos según el reporte más reciente del Ministerio de Salud libanés. El acuerdo pretendía abrir la puerta a negociaciones de paz directas entre las partes, las primeras desde los años 1970.

Sin embargo, la fragilidad del acuerdo se evidenció casi de inmediato. Apenas entrada la madrugada, el Ejército libanés acusó a Israel de violaciones repetidas, reportando bombardeos intermitentes en pueblos del sur. Hezbolá respondió anunciando que había atacado "una concentración de soldados israelíes cerca de la ciudad de Khiam" como respuesta a lo que llamó violaciones del cese al fuego. Horas después, un ataque con drones israelíes contra un vehículo en la carretera entre Kounine y Bint Jbeil cobró al menos una vida. Las autoridades libanesas, alarmadas, pidieron a sus ciudadanos no retornar precipitadamente a las zonas del sur.

A pesar de estas advertencias, la noticia del alto el fuego desató un éxodo de regreso. Desde inicios de marzo, alrededor de 1,2 millones de libaneses habían huido de sus hogares. Ahora, con la tregua en vigor, familias enteras se lanzaron a las carreteras cargadas de maletas, colchones y muebles. El puente de Qasmiyeh, que conecta el sur con el resto del país y que había sido dañado el día anterior, fue habilitado de urgencia por el Ejército libanés para permitir el paso. Las filas de vehículos se extendieron a lo largo de la autopista sureña en una escena de esperanza, aunque frágil.

Lo que encontraron al llegar fue devastación. En Nabatieh, una de las ciudades más bombardeadas, residentes como Fadel Badreddine se enfrentaron a la magnitud de la destrucción. "Es imposible vivir aquí. Imposible. Tomamos nuestras cosas y nos vamos otra vez", confesó a Reuters. En los suburbios del sur de Beirut, donde se concentraron los bombardeos, Insaf Ezzeddine regresaba en motocicleta con su familia después de meses en centros de acogida. Aunque agradeció que se declarara el alto el fuego, su casa había sufrido graves daños. "Espero que la guerra termine", añadió, reflejando la incertidumbre que envuelve la tregua.

Israel, mientras tanto, mantiene su postura intransigente. El ministro de Defensa, Israel Katz, advirtió que la población libanesa tendría que abandonar nuevamente la zona si se reanudaban los combates. Netanyahu fue más explícito: Israel mantendrá presencia militar en una franja de 10 kilómetros alrededor de la frontera durante la tregua y no modificará su objetivo estratégico. "Una zona de seguridad de 10 kilómetros de profundidad, mucho más fuerte, mucho más potente, mucho más controlable y mucho más sólida que la que teníamos antes. Aquí es donde estamos y no nos iremos", declaró Netanyahu. El primer ministro fue claro: Israel sigue persiguiendo el "desmantelamiento" de Hezbolá.

Desde el lado libanés, el presidente Joseph Aoun intentó proyectar esperanza en las negociaciones directas que se espera que ocurran en Washington, aunque aún sin fecha confirmada. Aoun subrayó que busca "consolidar el alto el fuego, garantizar la retirada de las fuerzas israelíes de los territorios meridionales ocupados, asegurar la liberación de los prisioneros y resolver las disputas pendientes sobre diversas cuestiones fronterizas". La comunidad internacional, consciente de la fragilidad del momento, ha intensificado llamados para que esta tregua sea el primer paso hacia una solución duradera. El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, pidió que "los esfuerzos se centren en una solución política duradera que aborde las causas profundas del conflicto". Tanto el Kremlin como el Gobierno británico expresaron esperanza, con la ministra de Exteriores británica, Yvette Cooper, resaltando que el alto el fuego ofrece "una esperanza muy necesaria" para que la población civil pueda regresar y reconstruir. Pero la pregunta que flota en el aire es si esa esperanza será suficiente para mantener esta frágil paz en pie.

Fuente original: France 24 - Medio Oriente

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