Tras 42 años en Cerrejón: "La minería responsable seguirá siendo parte de la solución"
Un ejecutivo se despide de Cerrejón después de cuatro décadas en la compañía con una reflexión sobre el futuro de la minería en Colombia. Sostiene que la industria no necesita desaparecer, sino transformarse hacia prácticas más sostenibles y responsables. Enfatiza que la minería moderna requiere gestionar adecuadamente el agua, proteger la biodiversidad y construir relaciones genuinas con las comunidades donde opera.
Cuarenta y dos años. Eso es lo que ha significado la vida profesional de un ejecutivo que ingresó a Cerrejón como practicante en 1984 y ahora se despide de la compañía después de décadas de aprendizaje, desafíos y transformaciones. En su reflexión final, deja clara una convicción que ha construido a lo largo de toda su carrera: el futuro no necesita menos minería, sino mejor minería.
Quien firma estas palabras reconoce que durante estos años ha sido testigo de cómo el debate sobre la actividad minera se ha vuelto cada vez más complejo. "En muchas ocasiones, la minería es presentada únicamente a través de sus desafíos, mientras que sus aportes suelen pasar desapercibidos", advierte. Sin embargo, insiste en que los minerales continúan siendo esenciales: desde la infraestructura que conecta comunidades hasta los materiales que hacen posible la transición energética. La pregunta clave, según su perspectiva, no es si habrá minería, sino cómo hacerla de manera responsable, eficiente y sostenible.
La minería moderna, explica, exige mucho más que extraer un recurso. Demanda gestionar adecuadamente el agua, proteger la biodiversidad, reducir impactos, escuchar a las comunidades, generar oportunidades económicas y actuar con transparencia. "El éxito de una operación no puede medirse únicamente por sus resultados productivos, sino también por el valor que deja en los territorios donde opera", enfatiza. En La Guajira, añade, aprendieron que una mina no puede vivir de espaldas a su entorno, por lo que trabajaron durante décadas para construir relaciones con comunidades, fortalecer capacidades locales y generar empleo para miles de familias.
El ejecutivo reconoce que el camino no ha sido perfecto. "La minería, como cualquier actividad humana de gran escala, enfrenta retos permanentes y debe estar abierta al diálogo, a la crítica constructiva y a la mejora continua", admite. Sin embargo, también resalta que es importante reconocer los avances alcanzados y el compromiso de quienes día a día hacen posible una minería cada vez más responsable.
Lo que más ha valorado en sus cuatro décadas de carrera es conocer a hombres y mujeres que sienten profundo orgullo por su trabajo. Personas que entienden que detrás de cada decisión operacional existe una responsabilidad con sus compañeros, con las comunidades y con las generaciones futuras. Ese sentido de pertenencia, asegura, ha sido uno de los mayores aprendizajes de su vida profesional.
Al cierre de su etapa en Cerrejón, se despide con gratitud y esperanza. Gratitud hacia las miles de personas que han hecho parte de esta historia, y esperanza al ver una nueva generación de líderes comprometida con seguir transformando la industria. Su mensaje final es claro: el desarrollo sostenible no se construye desde posiciones extremas, sino desde la capacidad de encontrar puntos de encuentro entre el crecimiento económico, la protección ambiental y el bienestar social. Después de 42 años, sigue creyendo en el poder de una minería hecha con responsabilidad, respeto y visión de largo plazo.
Fuente original: Diario del Norte

