Tragedia aérea en Putumayo: se desploma C-130 de la FAC con 128 personas a bordo

Un avión de transporte militar de la Fuerza Aérea Colombiana se estrelló poco después del despegue en Puerto Leguízamo, Putumayo, dejando 66 muertos, 57 heridos y cuatro desaparecidos. Según autoridades, la aeronave presentó una falla poco después de despegar y no logró ganar altura. El accidente ocurre en medio de cuestionamientos sobre la capacidad operativa de la Fuerza Pública y presuntas deficiencias en la infraestructura aeroportuaria local.
La mañana del lunes en Puerto Leguízamo quedará marcada por una de las tragedias más devastadoras del país en los últimos tiempos. Un avión C-130H Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana se precipitó a tierra apenas a un kilómetro y medio del aeródromo local, poco después de despegar. La nave transportaba a 128 integrantes de la Fuerza Pública que realizaban labores de abastecimiento en la región. De acuerdo con el comandante de las Fuerzas Militares, general Hugo Alejandro López Barreto, los números del siniestro son desgarradores: 66 muertos, 57 heridos de los cuales 15 están en estado crítico, y cuatro personas desaparecidas.
Entre los fallecidos había 58 miembros del Ejército, seis de la Fuerza Aeroespacial Colombiana y dos de la Policía Nacional. Las labores de evacuación de los heridos más graves fueron complejas por el aislamiento geográfico de la zona. Mientras algunos fueron trasladados a Florencia, los nueve casos más críticos tuvieron que ser llevados hasta Bogotá dadas las limitaciones del sistema hospitalario regional. Lo que sucedió en los últimos momentos antes del impacto dejó pistas sobre las lesiones sufridas por los sobrevivientes. El secretario de Gobierno de Puerto Leguízamo, Carlos Claros, reveló que muchos militares se lanzaron de la aeronave cuando esta comenzaba a colapsar. Sin paracaídas y presa del pánico, buscaban salvarse de una muerte segura. "Son muchachos que se tiraron antes de colisionar, entonces están reventados por dentro y la situación de ellos es bastante precaria. Se actuó de manera rápida", explicó en entrevista con Caracol Radio.
Las autoridades descartaron rápidamente la posibilidad de un atentado. Según el general Carlos Fernando Silva, comandante de la Fuerza Aérea, la aeronave presentó una falla poco después del despegue. Videos que circularon en redes sociales mostraban cómo el avión no lograba ganar altura después de despegar, se ladea bruscamente y finalmente se precipita al suelo. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, confirmó que la nave "se encontraba en condiciones de aeronavegabilidad y la tripulación estaba debidamente cualificada", y aclaró que el sonido de explosiones registrado en algunos videos correspondía a "munición transportada por la tropa" que detonó a causa del incendio de la aeronave.
Sin embargo, la tragedia abre un debate incómodo sobre la infraestructura de Puerto Leguízamo. El alcalde Luis Emilio Bustos no fue tímido al señalar que "la pista es muy corta", lo que puede afectar gravemente operaciones de aviones tan pesados como el Hércules. El aeropuerto carece incluso de cerramiento, situación que las autoridades locales han buscado resolver sin éxito por falta de recursos. El secretario de gobierno, Carlos Arbey Claros, fue directo: "La Aerocivil debe alargar la pista". Más allá de la infraestructura aeroportuaria, el municipio enfrenta una crisis hospitalaria. El hospital María Angelines, que debería funcionar como centro de segundo nivel, opera apenas con capacidades de primero. "Escasamente hay medicamentos", señaló Bustos, quien también subrayó que cualquier remisión hacia centros especializados implica ocho horas de travesía en lancha. La ubicación del municipio, prácticamente aislada geográficamente con una extensión siete veces mayor a la de Bogotá, amplifica cada una de estas limitaciones.
El accidente generó reacciones políticas inmediatas. El presidente Gustavo Petro fue categórico al afirmar que los hechos "no debieron haber sucedido" y abrió un debate sobre la capacidad operativa de las Fuerzas Militares y los presupuestos asignados. Criticó retrasos burocráticos en decisiones clave como la aprobación de un Conpes para compra de equipos, advirtiendo que "si los funcionarios administrativos civiles o militares no están a la altura de este reto, deben ser retirados". También tuvo un cruce con la exvicepresidenta Marta Lucía Ramírez, quien aseguró que el gobierno Petro había devuelto ochocientos mil millones de pesos destinados al equipo y mantenimiento de la Fuerza Pública. Petro respondió culpando al Congreso: "Princesa de la oligarquía, ¿se le olvida que tuve que recortar presupuestos porque sus amigos todos, incluidos algunos liberales, decidieron no aprobar los impuestos a los ricos hundiendo la financiación del Estado? Por eso me obligaron a recortar el presupuesto".
Otros sectores también cuestionaron la situación operativa de la Fuerza Aérea. El representante electo Daniel Briceño pidió explicaciones sobre por qué "la ejecución presupuestal del fortalecimiento de la FAC se mantiene en 0%". El exviceministro de Defensa Gustavo Niño fue más contundente, argumentando que "cada 100 días se siniestra una aeronave de las Fuerzas Militares en el gobierno Petro", señalando como causas los "recortes en operación aérea, menos recursos para funcionamiento" y el hecho de que el "60% de la flota" permanece en tierra. Niño concluyó que "cuando se conoce el problema y no se corrige, ya no es error, es negligencia".
Fuente original: El Colombiano - Colombia


