Trabajar más no es trabajar mejor: empresas que descansan rinden 21% más
Los expertos coinciden: la cultura del exceso laboral agota y reduce la productividad. Las empresas que implementan pausas activas, flexibilidad horaria y programas de salud mental no solo registran aumentos del 21% en rendimiento, sino también menos licencias médicas. El descanso no es un lujo, sino una estrategia de negocio que protege la salud y retiene talento.
Durante años, quedarse hasta tarde en la oficina se convirtió en símbolo de dedicación y profesionalismo. Pero esa mentalidad está dejando de funcionar. Médicos y expertos en bienestar advierten que el modelo del "entre más horas, más éxito" está cobrando un precio muy alto en la salud de los trabajadores colombianos.
"Trabajar más no significa necesariamente trabajar mejor", aseguró el doctor Carlos Ortiz, jefe de Cardiología Clínica-LaCardio. El médico ve a diario a ejecutivos jóvenes llegando a su consultorio con síntomas de estrés crónico. Explica que cuando el cuerpo permanece en alerta constante, "los niveles de cortisol y adrenalina se disparan. Eso afecta el corazón, el sueño, el sistema inmunológico y el equilibrio emocional".
Los números preocupan. Según el informe Forbes Health 2024, más del 60% de los trabajadores en el mundo se siente exhausto. Lo más alarmante es que el 80% aún carga con culpa al descansar. Desde 2021, los niveles de estrés laboral aumentaron cerca del 25%, impulsados por la presión de demostrar productividad y la conectividad permanente.
El doctor Juan Gabriel Cendales, director ejecutivo de LaCardio, ve el problema como algo cultural. "Durante décadas, el médico que no descansaba era el más admirado, el más comprometido. Pero eso solo trajo agotamiento, errores y pérdida de talento", señaló. Para él, la verdadera productividad está en la calidad de las decisiones, no en las horas frente a una pantalla.
Lo curioso es que las empresas que están cambiando esta cultura obtienen resultados concretos. Según Forbes, las organizaciones que adoptan estrategias como pausas activas, trabajo flexible o programas de salud mental registran un aumento del 21% en rendimiento y reducen 35% las licencias médicas por estrés. "Las organizaciones que entienden que el bienestar no es un lujo, sino un activo, son las que mejor retienen talento y logran innovar", agregó Cendales.
La realidad es que el cuerpo tiene sus propios ritmos. El ritmo circadiano (el reloj biológico que regula los ciclos naturales de vigilia y descanso) existe, y ignorarlo tiene consecuencias. Cuando se altera continuamente, aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes y trastornos del estado de ánimo. La doctora María Susana Sarmiento, jefa de Seguridad y Salud en el Trabajo de LaCardio, confirma que mantener este equilibrio mejora la concentración, la memoria y la toma de decisiones.
Cendales finaliza con una reflexión que resume el cambio necesario: "La culpa de parar desaparece cuando comprendemos que descansar no es perder tiempo, sino recuperarlo". El mundo laboral está apostando por un trabajo más humano y consciente, donde la productividad se mide por resultados reales, no por horas de sacrificio. Un cuerpo agotado no innova, una mente saturada no crea y un corazón sin descanso no late con fuerza.
Fuente original: La República - Emprendimiento