Todas las encuestas apuntan a Abelardo: los números que explican por qué Cepeda tiene la batalla cuesta arriba

A pocas horas del primer resultado electoral, los análisis de encuestadoras, bancos e investigadores coinciden: Abelardo de la Espriella partiría con ventaja en la segunda vuelta frente a Iván Cepeda. Las simulaciones matemáticas muestran que el candidato de oposición ganaría en casi todos los escenarios posibles, incluso en aquellos favorables para el oficialismo. Los votos de Paloma Valencia y la participación serán clave para definir el 21 de junio, pero las cifras no favorecen al senador del Pacto Histórico.
Ni siquiera 48 horas pasaron desde la primera vuelta electoral cuando ya teníamos la primera radiografía sobre lo que podría suceder en la segunda vuelta. La encuestadora AtlasIntel publicó en Semana un sondeo que muestra a Abelardo de la Espriella con una intención de voto de 50,3 por ciento frente al 42,6 por ciento de Iván Cepeda. Una ventaja de casi ocho puntos porcentuales que, aunque puede parecer manejable en una carrera electoral, esconde números mucho más complejos cuando los analistas se ponen a desmenuzarlos.
Lo interesante es que AtlasIntel fue la firma que más se acercó a lo que pasó en primera vuelta, lo que le da credibilidad a sus proyecciones. Pero lo que realmente genera inquietud en el equipo del Pacto Histórico es que casi todas las instituciones serias han llegado a conclusiones similares. La Silla Vacía, Citi Research y académicos como Michael Weintraub, de la Universidad de los Andes, han modelado distintos escenarios y en la mayoría de ellos Abelardo sale victorioso.
Tomemos el análisis de Citi Research como ejemplo. El banco modeló 18 escenarios distintos cruzando diferentes tasas de participación con varios comportamientos de transferencia de votos. El resultado fue casi abrumador: Abelardo gana en 17 de esos 18 escenarios. La institución financiera señaló que "la segunda vuelta es principalmente una contienda de movilización, con ADLE manteniendo la ventaja incluso si la participación incremental favorece a Cepeda". Eso significa que aunque acudan más votantes a las urnas en junio, la estructura electoral le sigue favoreciendo al candidato de oposición.
El verdadero dilema que enfrenta Cepeda está claro en los números que manejan los analistas. Según Michael Weintraub, Abelardo comenzaría la segunda vuelta con una ventaja de aproximadamente 673 mil votos. Para que Cepeda pudiera ganar necesitaría capturar el 60 por ciento de los votos que Paloma Valencia obtuvo en primera vuelta y el 70 por ciento de los votos de Sergio Fajardo. Incluso bajo esas condiciones tan favorables, apenas lograría superar a su rival por unos 190 mil sufragios. Cualquier variación en esa ecuación lo deja nuevamente atrás.
El politólogo Yann Bassett, en diálogo con el periódico EL COLOMBIANO, explicó que la estrategia de Cepeda debería enfocarse en los votantes que se abstuvieron en la primera vuelta más que en intentar seducir al electorado de centro. Sin embargo, reconoció que esa tarea es más complicada ahora porque la participación fue alta y porque el candidato oficialista "no tiene necesariamente el carisma de Gustavo Petro", quien logró aplicar una estrategia similar en 2022.
Andrés Felipe Arias, quien analizó los resultados con cinco técnicas estadísticas diferentes, llegó a una conclusión aún más tajante. Utilizó un modelo que simuló 120 mil posibles resultados electorales y concluyó que "De la Espriella ganaría en el 99 % de los escenarios analizados, con una ventaja promedio de ocho puntos". Arias también identificó que hay 216 municipios volteables en el país que concentran 8,5 millones de votos, y de esos apenas 21 ciudades reúnen el 80 por ciento de la votación en juego: Bogotá, Barranquilla, Ibagué, Pereira y Manizales encabezan esa lista.
Lo que todos estos análisis dejan en claro es que aunque la segunda vuelta aún no se celebra, la montaña que debe escalar el oficialismo es prácticamente vertical. Los números son simples: a Cepeda le hace falta convencer no solo a los electores de centro, sino también ganar en la batalla por los nuevos votantes y hacerlo de manera casi perfecta. En política, eso casi nunca sucede.
Fuente original: El Colombiano - Colombia


