Think tanks alertan: conflictos de Petro con instituciones ahuyentan inversión extranjera

Siete centros de pensamiento colombianos advierten que los señalamientos del presidente Gustavo Petro hacia entidades como el Banco de la República, la Registraduría y las Cortes debilitan la confianza institucional necesaria para atraer inversión. Los académicos alertan que cuando se erosiona el respeto por las instituciones, los inversionistas retiran capital, se pierden empleos y el crecimiento económico se estanca. El llamado es al diálogo y al respeto por la independencia de los órganos del Estado en medio de tensiones políticas.
Un grupo de siete centros de pensamiento colombianos levantó la voz esta semana para advertir sobre un problema que va más allá de la política: la fricción constante entre el Gobierno del presidente Gustavo Petro y distintas instituciones del Estado está poniendo en riesgo la confianza de los inversionistas. Entre los firmantes está la Universidad EIA, el Consejo Colombiano de Relaciones Internacionales, Fundesarrollo y otros organismos académicos.
El comunicado es contundente. Los centros de pensamiento señalan que hay "ataques sistemáticos del gobierno" contra organismos como el Banco de la República, la Registraduría, el Consejo Nacional Electoral, las Cortes y el Congreso. Para estos académicos, cada vez que un presidente cuestiona o confronta estas instituciones, está minando los pilares que sostienen la democracia colombiana.
¿Por qué importa esto a su bolsillo? Porque cuando los inversionistas ven que las instituciones están debilitadas o bajo presión política, simplemente deciden invertir su dinero en otros países. Menos inversión significa menos empresas nuevas, menos empleos y menos oportunidades para los colombianos. "Se deteriora el clima de inversión, se incrementan los riesgos y se comprometen el crecimiento, el empleo y las oportunidades para los ciudadanos", advierte el documento.
Los centros de pensamiento insisten en que los países prosperan cuando hay reglas del juego claras y estables. Si un inversionista extranjero no sabe si mañana una institución será socavada o si las decisiones económicas cambiarán por presiones políticas del momento, prefiere no arriesgar su capital acá. Por eso enfatizan que "las decisiones estructurales de un país no deberían estar sujetas a coyunturas políticas o intereses de corto plazo".
El llamado final es casi de sobrevivencia institucional: estos académicos piden que se privilegie el diálogo, que se respete la independencia de cada órgano del Estado y que se evite concentrar demasiado poder en el Ejecutivo. La idea es simple pero fundamental: "el futuro de Colombia no puede ponerse en riesgo".
Fuente original: Portafolio - Economía