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Testosterona: el tratamiento que promete recuperar el deseo sexual, pero también genera advertencias sobre lucro excesivo

Fuente: BBC Mundo - Últimas
Testosterona: el tratamiento que promete recuperar el deseo sexual, pero también genera advertencias sobre lucro excesivo
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El deseo sexual está disminuyendo en varias poblaciones mientras crece el uso de terapia de reemplazo de testosterona. Aunque algunos reportan beneficios reales, expertos advierten que clínicas privadas se están enriqueciendo con recomendaciones cuestionables. El tratamiento funciona en ciertos casos, pero requiere supervisión médica estricta y no es la solución mágica que la publicidad sugiere.

Alan Reeves fue stripper en los años 90, famoso en el Reino Unido y admirado por sus músculos. Pero cuando llegó a los treinta, todo cambió: perdió el deseo sexual, se deprimió y sus relaciones se vinieron abajo. Ahora con 52 años, después de someterse a terapia de reemplazo de testosterona (TRT), asegura que se siente como cuando tenía veinte. Su historia no es aislada. Mujeres en menopausia también buscan esta hormona para recuperar energía y libido.

Las cifras lo confirman. En Reino Unido, las prescripciones de testosterona subieron 135 por ciento entre 2021 y 2024. Esto coincide con una tendencia preocupante: el deseo sexual ha estado bajando continuamente en esa población. Según encuestas que se realizan cada diez años, en 1990 las personas entre 16 y 44 años reportaban tener sexo cinco veces al mes. Para 2000 eso bajó a cuatro y en 2010 a tres. Los expertos creen que la cifra seguirá cayendo, aunque no logran identificar una causa única que lo explique completamente.

El estrés, la tecnología, la depresión y la soledad son factores que reducen la libido, según médicos especialistas. También hay evidencia de que los niveles de testosterona en los hombres han disminuido en las últimas décadas, probablemente por obesidad, diabetes y sedentarismo. Sin embargo, aquí viene lo delicado: que alguien tenga testosterona baja no automáticamente significa que su deseo sexual vaya a mejorar con un tratamiento.

Historias como la de Melissa Green, quien asegura que la testosterona le "devolvió la vida" y salvó su matrimonio, parecen milagrosas. Pero hay otro lado. Cheryl O'Malley tomó testosterona durante un año y experimentó un aumento tan fuerte del deseo sexual que le generó rabia e irritabilidad. "Estaba muy excitada. Quería tener sexo con mi esposo, pero al mismo tiempo lo odiaba", cuenta. Los efectos secundarios incluyen crecimiento de vello, acné, alopecia, cambios de humor y, en algunos hombres, reducción de la capacidad reproductiva.

Aquí está el punto que genera la mayor controversia: Paula Briggs, experta en salud sexual del servicio de salud británico, denuncia que esto se ha convertido en un negocio de "plata fácil" para clínicas privadas que venden TRT como solución a un problema complejo. "Está fuera de control. La industria del bienestar ha creado esta brecha en el mercado que muchos usan a su favor", dice Briggs. Las clínicas privadas argumentan que están cubriendo un vacío que el sector público no atiende adecuadamente. Pero la realidad es que muchas personas pagan dinero por algo que tal vez no necesitan, impulsadas por publicidad agresiva que pregunta cosas como "¿Tu hombre ha perdido la chispa? Podrían ser sus hormonas".

El debate sobre cuándo la testosterona es realmente necesaria también es confuso. No hay consenso claro sobre cuáles son los niveles saludables. El servicio de salud público considera que la testosterona baja solo debe tratarse bajo condiciones específicas y después de descartar otras causas. Las clínicas privadas, mientras tanto, aplican criterios diferentes. Lo que está claro es que si alguien necesita este tratamiento, debe ser supervisado médicamente, no guiado por avisos en paradas de bus.

Fuente original: BBC Mundo - Últimas

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