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Telegram cierra casi 254 mil canales en un día mientras Rusia la presiona por incumplimientos

Fuente: El Tiempo - Tecnosfera
Telegram cierra casi 254 mil canales en un día mientras Rusia la presiona por incumplimientos
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Telegram bloqueó 253.974 canales y grupos en una sola jornada, la cifra más alta desde enero. El cierre masivo ocurre mientras Rusia impone restricciones a la plataforma a través de su regulador de comunicaciones, Roscomnadzor. En febrero ya ha eliminado más de 1,8 millones de espacios, con énfasis en contenidos terroristas y abuso infantil. Activistas y figuras públicas cuestionan las medidas rusas como censura.

La plataforma de mensajería Telegram cerró el domingo pasado 253.974 canales y grupos, según sus propias estadísticas. Esta cifra marca un punto crítico en su batalla contra contenidos ilícitos, aunque también refleja la presión que enfrenta en Rusia, donde el regulador de telecomunicaciones ha impuesto restricciones por presuntos incumplimientos a la ley local.

El bloqueo del domingo fue el más agresivo en más de dos semanas. La única ocasión en que Telegram cerró más espacios en un día fue el 23 de enero, cuando inhabilitó 348.631 canales. Para poner esto en perspectiva: durante todo febrero, la plataforma ya ha eliminado 1.856.069 comunidades. Desde el inicio del año, la cifra acumulada supera los 7,27 millones de espacios desactivados.

No todos estos bloqueos responden a caprichos. Dentro de los millones de eliminaciones, Telegram reporta haber cerrado 27.282 comunidades vinculadas a terrorismo y 77.472 relacionadas con explotación sexual infantil. Son números que la empresa exhibe como evidencia de que toma en serio la moderación de contenidos peligrosos.

Pero hay un lado geopolítico en esta historia. Desde hace poco más de una semana, Rusia ha restringido el funcionamiento de Telegram a través de Roscomnadzor, su organismo regulador de comunicaciones. La justificación oficial es que la empresa viola la legislación rusa. La reacción no se hizo esperar: Amnistía Internacional denunció la medida como censura, postura que también defendió Pável Durov, fundador de la plataforma. Activistas, políticos, militares, blogueros y corresponsales de guerra también han criticado las restricciones.

El caso ruso no es aislado. WhatsApp, que alcanza cerca de 100 millones de usuarios en Rusia, acusó esta semana a las autoridades de intentar bloquear completamente su servicio para favorecer a MAX, una aplicación de mensajería desarrollada localmente. Es un patrón claro: Rusia está empujando a sus ciudadanos hacia plataformas de comunicación que puede controlar mejor.

Lo que está en juego es fundamental: el derecho al acceso a herramientas de comunicación privada frente a la capacidad del Estado para regular y censurar. Telegram no es solo una app; para millones de rusos es una de las pocas vías para comunicarse sin depender completamente de vigilancia estatal.

Fuente original: El Tiempo - Tecnosfera

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