Tejedoras de Santa Marta tienden su arte ancestral en jornada mundial de tejido

El grupo "Tejedoras de Manos Prodigiosas" de la Fundación Abejas Humanas se reunió el sábado 13 de junio en el centro comercial Buenavista para participar en la jornada mundial de tejer en público. La actividad buscó visibilizar una tradición milenaria preservada principalmente por comunidades indígenas del Caribe y motivar a más personas a aprender este arte. Las participantes subrayaron que el tejido reúne a personas de todas las edades y que representa mucho más que un oficio manual.
En Santa Marta, las manos no pararon de tejedor el sábado 13 de junio. En el centro comercial Buenavista, las integrantes del proyecto "Tejedoras de Manos Prodigiosas" de la Fundación Abejas Humanas se unieron a una celebración que se replicó en diferentes lugares del mundo: la jornada mundial de tejer en público. Lo que empezó como una iniciativa global encontró en Santa Marta un espacio lleno de color y tradición.
El objetivo de la jornada fue más allá de simplemente mostrar aguja, hilo y las manos expertas que los manipulan. Las tejedoras buscaban que la comunidad entendiera la importancia de preservar un arte ancestral que ha pasado de generación en generación, especialmente en las comunidades indígenas de la región Caribe como los koguis, arhuacos, wiwas y kankuamos. Cada puntada, explicaron, cuenta una historia y carga consigo el conocimiento de pueblos que han mantenido viva esta tradición durante siglos.
Durante la jornada se desplegó la riqueza de lo que estas manos pueden crear. Collares, mochilas, llaveros y piezas tejidas con técnicas como macramé y tejido con piedra colmaron el espacio, mostrando la diversidad de expresiones artísticas que caben dentro de esta práctica. Lo curioso es que no se trata de un arte exclusivo de un grupo de edad: desde niños de seis años hasta adultos mayores de 85 años participaron en la actividad, demostrando que el tejido es un puente generacional donde abuelas, padres e hijos pueden encontrarse alrededor de las agujas.
Las participantes hicieron un llamado directo a la comunidad nacional e internacional para que se sumen a la preservación de esta tradición. Resumieron el sentido profundo del tejido en una frase que da mucho de qué pensar: "tejer es tejer un pensamiento". No se trata solo de producir objetos bonitos, sino de plasmar ideas, valores y memorias en cada entrelazamiento de hilos.
Fuente original: El Informador

