Tayrona, el paraíso que Colombia debe visitar: playas, selva y legado ancestral

El Parque Tayrona es una reserva de 15.000 hectáreas ubicada a 32 kilómetros de Santa Marta que combina playas paradisíacas del Caribe con bosques exuberantes y una riqueza de vida silvestre. Alberga más de 59 especies de mamíferos y casi 400 de aves, además de sitios sagrados de los pueblos indígenas Wiwa, Kankuamos, Koguis y Arhuacos. El parque abre de lunes a domingo de 8 a.m. a 5 p.m., con tarifas que varían según nacionalidad, y recientemente ha suspendido servicios de alojamiento interno.
Cuando uno piensa en lo mejor que tiene Colombia para ofrecer a nivel natural, el Parque Tayrona se cuela entre los primeros lugares. Esta reserva mundialmente reconocida es casi una obligación para quien visita Santa Marta y tenga sed de aventura y naturaleza. A tan solo 32 kilómetros de la ciudad, existe un mundo donde la selva tropical cae casi hasta las aguas turquesas del Caribe, creando un escenario que parece sacado de una película.
El recorrido vale cada gota de sudor. Después de caminar entre una hora y media por senderos bordeados de vegetación, emerge uno a playas de arena blanca bañadas por un azul intenso en sectores como Chengue, Neguanje, Bahía Concha y Gairaca. Pero lo interesante no solo está en las olas. El Tayrona es hogar de más de 59 especies de mamíferos, casi 400 especies de aves y reptiles como el caimán aguja. En los senderos es común toparse con monos, ardillas, iguanas, armadillos y perezosos. Llevar binoculares o una buena cámara fotográfica es casi imprescindible.
Con 15.000 hectáreas, el parque integra varios ecosistemas: bosques secos, húmedos y nublados, manglares, formaciones de coral y fondos arenosos marino costeros. El bosque seco del área es considerado uno de los mejor conservados del país, lo que habla del esfuerzo por mantener esta joya intacta.
Hay algo más profundo aquí. El Tayrona lleva ese nombre porque fue territorio ancestral de los pueblos indígenas Tayrona, cuyos descendientes hoy son los Wiwa, Kankuamos, Koguis y Arhuacos, que habitan la cercana Sierra Nevada. En el corazón del parque existen sitios sagrados no abiertos al público, como los vestigios arqueológicos conocidos como Chairama o Pueblito, declarados patrimonio nacional.
Si planea visitarlo, tenga en cuenta que actualmente no hay alojamiento ni camping dentro del parque: las visitas deben ser en un solo día. Sin embargo, en la Troncal del Caribe, en sectores como Calabazo y Río Piedra, encontrará hospedaje y restaurantes. El horario es de 8 a.m. a 5 p.m., de lunes a domingo. Las tarifas varían: colombianos y residentes extranjeros pagan entre 21.500 y 29.500 pesos según edad, mientras los extranjeros no residentes desembolsan 66.500 pesos. Si va en vehículo propio, agregue el costo de parqueo.
Una última recomendación: no ingrese plásticos de un solo uso. Este paraíso merece que lo cuidemos. La vacuna de fiebre amarilla no es obligatoria, aunque Parques Nacionales la recomienda. Tenga también presente que hay tres períodos de cierre anual respetando las épocas sagradas indígenas, así que consulte antes de viajar.
Fuente original: Periódico La Guajira
