Tayrona cierra dos semanas para rituales indígenas y restauración ambiental
El Parque Nacional Natural Tayrona cerrará sus puertas del 1 al 15 de junio para que los pueblos kogui, wiwa, arhuaco y kankuamo realicen ceremonias espirituales y rituales de pagamento a la Madre Tierra. Durante este período, los guardaparques también ejecutarán labores de restauración ecológica y monitoreo ambiental. Esta pausa hace parte de la estrategia "Respira Tayrona", que se implementa tres veces al año para recuperar los ecosistemas y sitios sagrados del área.
El Parque Nacional Natural Tayrona les pedirá a los visitantes que esperen un poco. Entre el 1 y el 15 de junio, el emblemático destino turístico de la costa caribeña cerrará completamente sus puertas. No será por problemas de infraestructura ni por emergencias: será para que respire.
Esta pausa forma parte de una iniciativa llamada "Respira Tayrona", un proyecto que se desarrolla tres veces al año con un propósito doble. Por un lado, busca darle al parque un descanso genuino de la actividad turística constante, permitiendo que sus ecosistemas se recuperen. Por el otro, abre espacio para que los pueblos indígenas de la Sierra Nevada realicen sus prácticas ancestrales.
Durante estos quince días, los kogui, wiwa, arhuaco y kankuamo liderarán ceremonias espirituales y rituales tradicionales de pagamento a la Madre Tierra. Estas prácticas no son simples actos religiosos: según la cosmovisión de estos pueblos, son fundamentales para mantener el equilibrio entre la naturaleza y las comunidades que habitan la región.
Mientras tanto, los guardaparques y equipos técnicos del parque trabajarán en paralelo en tareas de restauración ecológica, monitoreo ambiental e investigación científica. Los esfuerzos abarcarán la protección de bosques, manglares, playas, arrecifes coralinos y praderas marinas, ecosistemas que hacen del Tayrona un lugar único en el país.
También se reforzarán las medidas de control y seguridad, y se ejecutarán acciones de educación ambiental. Todo con el objetivo de que cuando el parque reabra sus puertas, lo haga en óptimas condiciones, preservando tanto su riqueza natural como el legado cultural de sus pueblos originarios.
Fuente original: Diario del Norte

