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Sin cargo oficial, Juliana Guerrero mueve los hilos del Fondo Colombia en Paz

Fuente: El Colombiano - Colombia
Sin cargo oficial, Juliana Guerrero mueve los hilos del Fondo Colombia en Paz
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Juliana Guerrero, una figura sin puesto formal en el Gobierno, estaría ejerciendo influencia decisiva dentro del Fondo Colombia en Paz, la entidad que maneja más de 5,6 billones de pesos para la implementación del Acuerdo de Paz. Según reportes de la revista Cambio, ella "manda, pero en la sombra; ordena, sin un cargo oficial; habla a nombre del presidente sin ser funcionaria". Su presencia en una reunión el 18 de marzo desató una ola de cambios internos, incluida la renuncia de la directora Deyanira Guerra tras menos de dos meses en el cargo.

A menos de tres meses de que termine el mandato del presidente Gustavo Petro, hay una persona que sigue ganando poder dentro del Gobierno sin tener un cargo oficial que lo justifique. Se trata de Juliana Guerrero, quien pese a enfrentar cuestionamientos judiciales y un deterioro en su imagen pública, continúa influyendo en decisiones claves desde una posición incómoda: la de alguien que trabaja en la sombra.

La revista Cambio reveló cómo Guerrero ha logrado posicionar su influencia dentro del Fondo Colombia en Paz, una de las entidades más estratégicas del Gobierno. Este fondo, adscrito a la Presidencia, maneja nada menos que más de 5,6 billones de pesos en la última década destinados a la implementación del Acuerdo de Paz firmado en 2016. Funciona bajo un régimen de derecho privado con bajo nivel de control externo, lo que lo convierte en un espacio especialmente atractivo para quien quiera ejercer poder sin visibilidad pública.

Según fuentes que hablaron con Cambio bajo reserva, la forma de operar de Guerrero es siempre la misma: "manda, pero en la sombra; ordena, sin un cargo oficial; habla a nombre del presidente sin ser funcionaria". El episodio que encendió las alertas sucedió el 18 de marzo en las oficinas del Fondo, ubicadas en el World Trade Center de Bogotá. Funcionarios quedaron sorprendidos al verla ingresar a una reunión importante, sin tener ningún vínculo formal con la institución. Una fuente le contó a Cambio: "Apenas la vi, supe quién era. Yo estoy siempre pendiente de los medios y la reconocí, es difícil no tener en la mente su rostro. Ahí pensé: nos van a sacar a todos".

Esa visita dejó huellas. Guerrero llegó, según las versiones internas, a "tirar línea". Desde entonces, más de diez funcionarios de nivel directivo han sido removidos de sus cargos. La llegada de Deyanira Guerra como directora del Fondo también levantó sospechas: su nombramiento se hizo sin presentar una terna de candidatos y obedeció, según fuentes, a instrucciones directas de Presidencia. Después vinieron más nombramientos de personas cercanas a Guerrero, como el secretario privado Jorge Bustos y el jefe de despacho Obar Redondo, reforzando la idea de un reordenamiento basado en afinidades personales más que en criterios técnicos.

Pero la historia dio otro giro inesperado. El 10 de abril, Deyanira Guerra presentó su renuncia tras menos de dos meses como directora. Las razones nunca se esclarecieron públicamente, aunque las versiones internas sugieren que no fue una salida voluntaria. Lo que quedó claro es que en el Fondo Colombia en Paz algo se movió desde las sombras, y por ahora nadie sabe quién está realmente a cargo.

Fuente original: El Colombiano - Colombia

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