Sicilia: un pueblo de 25.000 habitantes queda en la cuerda floja tras deslave masivo

La tormenta Harry provocó el derrumbe de 4 kilómetros de una colina en Niscemi, Sicilia, dejando más de 1.500 personas evacuadas de sus hogares. Los edificios y vehículos cayeron por el precipicio, aunque no hay víctimas reportadas. Las autoridades italianas mantienen la zona en estado de emergencia mientras evalúan si el deslizamiento continúa activo y cuándo será seguro que la gente regrese.
Un pueblo entero en la isla italiana de Sicilia quedó en vilo esta semana cuando una porción gigantesca de tierra, de casi 4 kilómetros de largo, se vino abajo. La tormenta Harry, con sus lluvias torrenciales y vientos brutales, desprendió la ladera de una colina e hizo que casas enteras y vehículos se desplomaran hacia el abismo. Esto sucedió en Niscemi, un municipio donde viven alrededor de 25.000 personas.
Las autoridades no tuvieron más remedio que sacar de sus casas a más de 1.500 residentes como medida preventiva. Aunque inicialmente el deslizamiento ocurrió un domingo, la colina siguió desmoronándose durante el lunes, lo que mantiene la incertidumbre sobre cuánta más tierra podría caer. Lo positivo es que hasta ahora no se han registrado muertos ni heridos, pero las imágenes aéreas son elocuentes: ruinas de edificios y autos desperdigados al pie del acantilado.
El jefe de protección civil italiano, Fabio Ciciliano, fue directo al hablar con la prensa: "Hay casas al borde del deslizamiento de tierra que son inhabitables". Además anunció que los residentes de las zonas más afectadas tendrán que reubicarse de forma permanente. El funcionario también explicó que mientras el terreno siga moviéndose, es imposible hacer una evaluación completa de los daños. Solo cuando el agua se dren y el movimiento se estabilice podrán entender mejor qué pasó y cuál es la magnitud real del problema.
El gobierno de la primera ministra Giorgia Meloni activó el estado de emergencia no solo para Sicilia, sino también para Cerdeña y Calabria, todas azotadas por la misma tormenta violenta. Esta medida permite movilizar recursos y fondos de forma más rápida para atender la crisis.
Lo que agrava la situación en Niscemi es la desconfianza de los residentes. Muchos habitantes dicen que ya habían sufrido deslizamientos anteriores, hace tres décadas, que nunca fueron atendidos adecuadamente. Francesco Zarba, uno de los evacuados, expresó su frustración: "Me han dicho que tengo que irme, aunque no tengo nada derrumbado en la casa ni debajo. Tuvimos el primer deslizamiento de tierra hace 30 años y nadie hizo nada". Su queja refleja un sentimiento de abandono que ronda la localidad, donde muchos sienten que las advertencias llegaron tarde y que los problemas geológicos de la zona jamás fueron resueltos de raíz.
Fuente original: BBC Mundo - Economía