Sequía extrema en La Guajira amenaza miles de animales y la salud de comunidades wayuu

Desde diciembre, cuatro municipios del norte guajiro enfrentan una sequía severa sin lluvias significativas. Miles de animales están desnutridos, los reservorios agotados y pasturas desaparecidas. La crisis sanitaria se agrava porque muchos animales no pueden ser vacunados en su mal estado, generando riesgos epidemiológicos en zona fronteriza. Ganaderos piden al Gobierno Nacional medidas urgentes de apoyo alimentario y contingencia.
La sequía que castiga el norte de La Guajira desde hace varios meses tiene a ganaderos, comunidades wayuu y autoridades en situación de emergencia. Desde diciembre no caen lluvias significativas en Uribia, Manaure, Albania y Maicao, lo que ha dejado sin agua los reservorios, desaparecido las pasturas y debilitado gravemente a miles de animales en la región.
El panorama es crítico. Javier Suárez, profesional de Fedegán-Fondo Nacional del Ganado en Maicao, no deja lugar a dudas sobre la magnitud del problema: "Los animales se encuentran en muy mal estado corporal". La crisis golpea tanto a los ganaderos tradicionales wayuu como a los que tienen sistemas más modernos. En Uribia, los animales caminan largas distancias desesperados buscando agua y comida. En Maicao y Albania, hasta los potreros mejorados están completamente secos.
Lo grave no es solo el hambre y la sed de los animales. El deterioro físico está generando una crisis sanitaria preocupante. Muchos ejemplares necesitan ser vacunados, pero en su mal estado no pueden serlo. Como explica Suárez, "El riesgo está en que muchos de esos animales no los podemos inmunizar. Trasladarlos sin vacunación genera riesgos sanitarios". Esto es especialmente delicado porque La Guajira limita con Venezuela, lo que multiplica los peligros de propagación de enfermedades.
Los ganaderos de Maicao están pidiendo a gritos intervención del Gobierno Nacional. El Comité de Ganaderos elevó un llamado urgente para que se activen apoyos alimentarios subsidiados y planes de contingencia. Para las comunidades wayuu, la pérdida de ovinos y caprinos es más que un golpe económico: es una amenaza directa a sus formas tradicionales de vida y subsistencia. Sin acciones inmediatas, esta sequía podría derivar en una catástrofe pecuaria, sanitaria y social de mayores dimensiones.
Fuente original: La Guajira Noticias

