Senador electo Wadith Manzur busca posesionarse el 20 de julio pese a estar en la cárcel por caso UNGRD

La Corte Suprema de Justicia ya recibió un derecho de petición cuestionando si Wadith Manzur, detenido por el escándalo de la UNGRD, puede asumir su cargo como senador en la próxima instalación del Congreso. Un ciudadano plantea que la privación de libertad no debería anular completamente los derechos políticos ganados en las urnas. La pregunta de fondo es si la medida de aseguramiento bloquea su posesión o si hay algún camino legal para que asuma la curul.
La situación de Wadith Manzur ha llegado a un punto crítico que los operadores jurídicos colombianos no tienen completamente resuelto. El senador electo, actualmente detenido en el marco de la investigación por el caso de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), aspira a posesionarse el próximo 20 de julio cuando inicie el nuevo Congreso para el período 2026-2030. Pero hay un problema evidente: está privado de la libertad.
La pregunta que ahora ocupa a la Sala Especial de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia no es menor. Un ciudadano identificado como Francisco Javier Araujo Morelos presentó un derecho de petición pidiendo claridad jurídica sobre este dilema. En esencia, cuestiona si una persona detenida con medida de aseguramiento puede llegar al Capitolio a jurar el cargo para el que fue elegida por los votantes.
Lo interesante del argumento que plantea Araujo Morelos es que reconoce la legalidad de la medida de aseguramiento contra Manzur, pero sostiene que eso no debería cancelar por completo los derechos políticos que derivan del voto popular. La pregunta que deja flotando es provocadora: ¿estar en la cárcel elimina totalmente la capacidad de ejercer un cargo político, o existen espacios grises que la ley aún no ha definido con claridad?
Se trata de una tensión entre dos principios: el estado de derecho que impone castigos por delitos investigados, y los derechos políticos que los ciudadanos otorgan a través del voto. Mientras la Corte Suprema analiza el derecho de petición, la respuesta que dé podría sentar un precedente importante en Colombia sobre qué pasa cuando estas dos fuerzas colisionan.
Fuente original: El Colombiano - Colombia



